El Parque Histórico de Sukhothai, cuna de la civilización tailandesa
ailandia es un atractivo país asiático con gran afluencia turística europea. Cuenta con gran diversidad de atractivos de playa y culturales, aunque también es famoso por la amabilidad de sus habitantes y una variada gastronomía que combina sabores contrastantes.
Está al sudeste del continente y tiene fronteras con Laos, Camboya, Malasia y Myanmar. Su población ronda los 70 millones de habitantes. El nombre oficial es Reino de Tailandia, monarquía parlamentaria democrática donde el primer ministro es la autoridad mas alta del gobierno, mientras el monarca es el jefe de Estado.
En 2016, tras reinar siete décadas, falleció Bhumibol Aduljadej, Rama IX, considerado el padre de la nación con toques de divinidad. Su hijo y sucesor, Maha Vajiralongkorn, Rama X no tiene el mismo prestigio, pues gran parte de su vida la ha pasado en el extranjero y ha sido objeto de escándalos por un despilfarrador estilo de vida y un harén. En Tailandia está prohibida, hasta con penas de cárcel, cualquier crítica a la monarquía.
En la lengua local, Thai significa libertad o libre, y también es el nombre del grupo étnico mayoritario. Ostenta el nombre desde 1949, ya que antes era conocido como Siam. Es fundamentalmente budista y orgulloso muestra al mundo su legado histórico de siglos sin influencia europea al no haber sido colonizado.
A 400 kilómetros al norte de Bangkok, la capital, un enorme complejo arqueológico de 70 kilómetros cuadrados, el Parque Histórico de Sukhothai, recibe miles de visitantes que se llevan varios días en recorrerlo y no es extraño ver a muchos en bicicletas o motos que se rentan en la ciudad del mismo nombre.
Su nombre significa “el amanecer de la felicidad”. Floreció en el siglo XIII tras liberarse del dominio Jemer. Este poderoso imperio tuvo influencia entre los años 802 a 1432 dC y su dominio se extendió por la península de Indochina, al este de India, sur de China y los territorios de Tailandia, Laos, Vietnam y Camboya.
El parque conserva los restos de la antigua capital del reino, que de acuerdo con expertos historiadores es el origen de la identidad cultural de Tailandia. En 1991 fue declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad. Es un destino imprescindible para comprender la historia, el arte y la espiritualidad local.
El complejo alberga numerosas estructuras entre templos, cientos de figuras de Buda de hasta 15 metros de altura, palacios, estanques ceremoniales inundados de flores de loto, murallas y estupas, así como construcciones budistas en forma circular o semicircular y que guardan reliquias.
Durante este periodo se consolidó el budismo theravada como religión dominante, se desarrolló el alfabeto tailandés y se establecieron las bases de muchas tradiciones que aún caracterizan al país. Más allá de su valor arqueológico, el parque es un espacio natural de gran belleza, donde recorrer los templos, hacer un pausa a la orilla de los lagos deleitándose con las bellas flores de loto o caminar en pausado ritmo entre caminos arbolados se convierte en una experiencia tranquila y contemplativa que reconforta, sobre todo después de haber pasado unos días en la bulliciosa Bangkok.












