Domingo 8 de marzo de 2026, p. 22
Washington. Sean Robinson, maestro de 54 años en la capital estadunidense, no se dio cuenta de lo mucho que habían subido los precios de la gasolina hasta que llegó a la estación de servicio el viernes. “Es un salto considerable”, dijo a la Afp, señalando un letrero de neón que marcaba 3.27 dólares por un galón de gasolina regular (3.8 litros).
Robinson es uno de los consumidores que sienten el golpe de una subida de costos desencadenada por la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán. La contienda disparó esta semana 30 por ciento la cotización del crudo en los mercados internacionales, después de que Teherán bloqueara de facto el estratégico estrecho de Ormuz tras ser atacado.
El alza de precios llega en un momento políticamente delicado para el presidente Donald Trump, cuando se acercan las elecciones de mitad de mandato y los votantes se ven fuertemente afectados.
La gasolina cara también podría llevar al banco central estadunidense a pisar el freno de los recortes de tasas en la mayor economía del mundo mientras combate una inflación persistente.
Desde la semana pasada, el precio nacional promedio del combustible en Estados Unidos ha aumentado 11 por ciento, según el indicador de precios de la AAA.
Es el tipo de movimiento que, según Robinson, lo llevará a recortar todo salvo lo esencial. “Básicamente determina lo que voy a hacer en el día a día”, dijo.
“Prácticamente empezar a pensar en ver Netflix, quedarme en casa en lugar de quemar gasolina”, resumió.
Toloria Washington, de 39 años, se sumó al profesor: “Afecta todas las áreas de la vida Estamos en un modo de supervivencia”.












