Mundo
Ver día anteriorSábado 7 de marzo de 2026Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Instalan cerca de la Casa Blanca el “Paseo de la vergüenza de Epstein”

Una estrella acompaña al nombre de los famosos amigos del pederasta, con un vínculo a la parte de los archivos judiciales donde se les menciona

Foto
 
Periódico La Jornada
Sábado 7 de marzo de 2026, p. 24

Washington. Un misterioso “Paseo de la Vergüenza de Jeffrey Epstein”, donde se nombra a poderosos amigos del fallecido delincuente sexual y se presentan códigos QR que enlazan a sus apariciones en los archivos publicados por el Departamento de Justicia, fue instalado muy cerca de la Casa Blanca en Washington.

La exhibición consiste en calcomanías, diseñadas al estilo del célebre Paseo de la Fama de Hollywood en Los Ángeles, con los nombres en tipografía dorada de destacadas figuras públicas y sus presuntos vínculos con Epstein.

Aunque esto no implica necesariamente que se haya cometido algún delito, sí ha generado vergüenza y preguntas incómodas al respecto de la amistad de algunas personas con el financiero.

Entre quienes aparecen en las estrellas de la plaza Farragut de Washington figuran: Ghislaine Maxwell, ex pareja y cómplice de Epstein encarcelada; Bill Clinton, ex presidente de Estados Unidos; Andrew Mountbatten-Windsor, ex príncipe del Reino Unido y ex duque de York; Bill Gates, cofundador de Microsoft; Larry Summers, ex presidente de Harvard; Les Wexner, magnate estadunidense, y Howard Lutnick, el secretario de Comercio de Estados Unidos.

El nombre de Elon Musk, empresario y dueño de Tesla, también apareció dentro de una estrellas azules pero fue arrancada rápidamente. Todos los individuos enlistados han negado tener conocimiento previo de los delitos del depredador sexual, incluido el presidente Donald Trump, quien se ha enfrentado a cuestionamientos sobre su pasada cercanía.

“La isla de los pedófilos”

Asimismo, una denuncia penal de la fiscalía general de las Islas Vírgenes de Estados Unidos describió al paraíso privado de Epstein –que el delincuente sexual llamaba Little St. Jeff (Pequeña San Jeff, en español), mientras los lugareños le decían la “isla de los pedófilos”– como “el refugio y escondite perfecto para el tráfico de mujeres jóvenes y niñas menores de edad con fines de servidumbre sexual, abuso infantil y agresión sexual”.

En el documento se alegó que Little St. James sirvió de prisión para las víctimas, y que Epstein controlaba toda comunicación con el exterior. “Epstein y sus asociados podrían evitar que las autoridades de las Islas Vírgenes y las fuer-zas del orden federales detecten su actividad ilegal e impedir que estas jóvenes y niñas menores de edad salgan libremente y escapen del abuso”, señaló.

“Recuerden, él es dueño de toda una isla”, puntualizó la fiscal general Denise George en 2020. “Así que no era una situación en la que un niño o una joven pudiera escaparse y correr por la calle hasta la comisaría más cercana”.

En 1998, Epstein compró Little St, James al inversor de riesgo Arch Cummin a través de una sociedad fantasma por poco menos de 8 millones de dólares. En 2016, también adquirió la vecina Great St. James, del doble de tamaño.

Hoy Little St. James se ha convertido en un punto de encuentro para turistas morbosos, “exploradores urbanos” e influencers que intentan acceder a la isla para grabar videos.