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“Soy la prueba de que se puede”: Margarita Gardea, rescatista de la Marina
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▲ Para llegar a ser la experta que ahora es, cursó tres años en la escuela especializada de la Armada.Foto Cristina Rodríguez
 
Periódico La Jornada
Viernes 6 de marzo de 2026, p. 3

Ser mujer en la Armada de México (Semar) “es una gran responsabilidad y honor, porque es una institución noble que da apoyo a la población civil”, afirmó Margarita Gardea Hernández, técnica en búsqueda y rescate en la mar, quien desempeña una labor en la que pone en riesgo su vida para salvaguardar la de quienes se encuentran en peligro, y si es necesario, su trabajo lo hace ya sea lanzándose desde un helicóptero o a bordo de una embarcación especializada en esas tareas, en medio de fuertes oleajes y corrientes.

En entrevista con La Jornada, la joven de 26 años es una de las 23 mujeres que forman parte de las estaciones navales de búsqueda, rescate y vigilancia marítima (Ensar), las cuales operan con personal altamente capacitado.

Para llegar al puesto que ocupa, requirió al menos tres años de capacitación y estudio, y luego diversos cursos especializados. Así, ha participado en operaciones para rescatar a personas que se encuentran a la deriva en el mar.

Ella empezó su entrenamiento, como el resto de los integrantes de las Ensar, en la escuela que la Semar tiene en Acapulco, Guerrero.

Allí adquirió los conocimientos y egresó de la carrera técnica de búsqueda y rescate. “Me capacitaron como operadora de una embarcación Defender y nadadora de rescate desde helicóptero”.

Las embarcaciones Defender se utilizan para dar respuesta rápida ante emergencias para llevar a cabo rescate de personas o apoyar en acciones de intercepción, ya que tienen la capacidad para maniobrar en oleajes elevados o condiciones adversas a la navegación.

La primer maestre Margarita Gardea cursó tres años en la Escuela de Búsqueda, Rescate y Buceo de la Semar, antes de convertirse en la experta que es hoy. “En el primer año nos enseñan natación básica; en el segundo, buceo básico y nos especializamos en lo que es la operación de la embarcación Defender, y ya en tercer año aprendemos lo que es nadador de rescate de superficie y desde helicóptero”.

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▲ Está capacitada para lanzarse de un helicóptero.Foto Cristina Rodríguez

Para alcanzar el nivel de preparación requerido y convertirse en líder de grupo, cuenta que “se evalúa la situación que surja, y como planificadores de búsqueda y rescate, pues analizamos qué tan viable es desplegar una embarcación o un helicóptero, lo que depende de las condiciones del área, y si hay poco acceso, entonces ahí es donde tomamos la decisión sobre qué unidad de búsqueda y rescate se va a emplear.

“Nuestra nuestra misión es salvaguardar la vida humana en la mar. Entonces, el rescate puede involucrar a personas en embarcaciones, y nuestra prioridad es salvarlas”, precisó.

Gardea narra que en 2008 ingresaron las primeras mujeres a la Escuela de Búsqueda, Rescate y Buceo. “Fueron 13 las que nos abrieron camino a esa vocación. Su memoria es una motivación para salvaguardar la vida humana. Ese camino hecho por todas esas mujeres que fueron las pioneras nos impulsa a llegar a donde estamos”.

–¿Qué tanta condición física debes tener para ejecutar tu labor?

–Físicamente es pesado, porque a nosotras como personal femenino se nos dificulta un poco más el esfuerzo, pero con constancia y disciplina se logra. Yo soy la prueba de que se puede mientras seamos constantes y tengamos fijas esas metas.

–¿Cuál ha sido la experiencia de mayor exigencia en tu carrera?

–Uno de los rescates más complicados fue el de un naufragio de seis personas en Yucalpetén, Yucatán. Ello ocurrió de noche. Representaba varias complicaciones, pero al final logramos efectuar el rescate y entregamos a las personas con vida.