Márgaro
ace mil años conocí a Margarito Cuéllar, potosino radicado, también hace mil años, en Monterrey. No, no en Monterrey: en Santa Catarina, muy cerca de lo que allá llaman La Huasteca, lugar que podríamos adjetivar (no sé ahora, hace tiempo sí) del todo silvestre.
Digo puras mentiras. Conocí a Margarito quién sabe dónde, quién sabe cuándo, pero eso sí: me regaló un morral lleno de libros de poetas regiomontanos. El morral estuvo conmigo muchos años, hasta que, sabe cómo, se perdió.
Por Margarito me enteré de cuántos (buenos, buenísimos) poetas había en la capital nuevoleonesa. Algunos de ellos, como él, siguen vigentes. “Hace mil años” quiere decir en los 70 u 80 (¿tanto?).
“En las aguas también suele habitar [el alma de las cosas] / y confundirse con peces abisales. / Hasta que una mañana / entre vidrios ocultos en la arena / y la marisma de la noche / un caracol parece que respira. // No cuenta la arena que desciende / sino la luz que no abre todavía. / Y más adentro una llave invisible / y así la vida entera.”
El anterior es fragmento de un poema aún inédito.
Nos dijo Márgaro: “Dado que la poesía es un bicho difícil de atrapar, tampoco se puede definir. Es su cualidad de escurridiza lo que hace que el poeta fracase a la hora de encontrar en el poema una utilidad, más allá de las definiciones académicas. Si bien la poesía es un árbol, una piedra o el fruto mismo, en un sentido metafórico, su consistencia se basa en tocar fondo, nombrar las cosas y sembrar el asombro y la duda en el lector. En mi caso la poesía es una ruta de vida y el sonido de la voz. Se hace presente de las formas más inusuales y pone al servicio de quien la oye y la lee un sentido lúdico, una resistencia ciega y una música que puede provenir desde los tambores salvajes de los tiempos hasta el galope de un caballo y del silencio mismo. Adónde se dirige, no lo sabemos”.
Más adelante: “Dar nombre a las cosas a sabiendas de que la vida se llama de muchas maneras y que la poesía nos permite navegar de un pasado remoto a un presente fugaz”.
Cuéllar, quien ha obtenido los premios Juan Ramón Jiménez (2020), Pilar Fernández Labrador (2021) y Festival de Poesía de Shanghai (2021), ha sido también miembro del Sistema Nacional para Creadores de Arte. Villa Santiago, Nuevo León, le rinde –en encuentro al que entre otros acudirán Sergio Ramírez y Carmen Boullosa– homenaje por estas fechas.












