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Saneamiento del río Atoyac, reto mayor a las acciones planeadas
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n una nota publicada el 13 de febrero pasado, la reportera Yadira Llaven Anzures, que labora en La Jornada de Oriente, reveló que en apenas 110 kilómetros de la cuenca de los ríos Atoyac y Zahuapan existen más de 4 mil 900 puntos que descargan permanentemente contaminantes que afectan al medio ambiente. Según Alejandro Isauro Martínez Orozco, comisionado Nacional del Saneamiento del Atoyac, 95 por ciento de esas descargas provienen de hogares y municipios, y el 5 por ciento restante de las plantas industriales, especialmente del estado de Puebla.

El comisionado informó de la eliminación de 319 descargas domiciliarias y cinco de redes de drenaje municipales. Y que persisten las de tipo industrial que, tras realizar las auditorías correspondientes, serán sancionadas conforme a la leyes vigentes. En esa tarea participan la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y la Comisión Nacional del Agua (Conagua) mediante un programa de auditoría ambiental que ha derivado en procesos judiciales.

Este año, el gobierno federal invertirá 800 millones de pesos para proseguir con el saneamiento de los 200 kilómetros que recorre el Atoyac por 22 municipios de Puebla y 47 de Tlaxcala. Incluye cinco plantas de tratamiento de aguas residuales y vigilar que las industrias cumplan con la normatividad vigente y no arrojen aguas residuales tóxicas al río. Entre esas industrias sobresalen las textileras, alimenticias, químicas, petroquímicas, automotrices y papeleras. La mayoría no cuentan con plantas de tratamiento, y si las tienen, no funcionan adecuadamente. El río es un grave foco de infección al recibir 62.8 toneladas al día de sólidos suspendidos totales; 14.7 de nutrientes; metales pesados como plomo, cromo, cadmio, cobre, mercurio, níquel y zinc, y casi una tonelada de compuestos orgánicos tóxicos.

Sanear el Atoyac fue lo que se prometió en el sexenio de Peña Nieto. También en el de López Obrador. En ambos se reconoció, por enésima vez, que la expansión urbana, la actividad agrícola anárquica y la ubicación sin control de diversas industrias, han deteriorado severamente los ecosistemas. No sólo es la contaminación del agua, sino los efectos que en la salud pública ocasionan los desechos de todo tipo generados en las actividades agrícolas, industriales, comerciales y los asentamientos humanos.

Una muestra de esos daños a la salud pública se conocieron en 2023 en el primer informe de un estudio epidemiológico y ambiental en el que participaron 900 jóvenes. Entre los hallazgos, publicados por el Conahcyt, se destaca que casi una quinta parte de los jóvenes presentaba algún grado de disfunción renal. Que más de la mitad de todos los casos estudiados estaban expuestos diariamente a agentes altamente tóxicos, como el arsénico, el cobre y el plomo. Y que por lo menos 41 por ciento de menores de 19 años con leucemias agudas en ambos estados viven en la cuenca del Atoyac.

Sin embargo, el problema continúa y una prueba de ello es que el año pasado 219 empresas de la región vertían aguas residuales diariamente al Atoyac, según un texto de Marlenne Trujillo, publicado en el portal Meteored. Coincidió este dato con la visita que en marzo del año anterior realizó la presidenta Claudia Sheinbaum a la región por donde corre el río. El motivo: dar inicio a la jornada para sanearlo. En su visita detalló los planes de su administración y de los estados de Puebla y Tlaxcala para limpiar la cuenca en los próximos tres años. En 2025 se debieron invertir 400 millones de pesos para mantenimiento de los 35 primeros kilómetros de la cuenca. Asimismo, Semarnat y la Profepa verificarían exhaustivamente las fábricas que no estén cumpliendo las normativas, además de modernizar las plantas de tratamiento de aguas residuales.

Pero esas promesas las consideró insuficientes el Centro de Derechos Humanos Fray Julián Garcés, el cual exigió ir al fondo del problema. Sostiene que limitar el programa de recuperación a que las empresas cumplan la norma vigente es desconocer que 84 de los 104 contaminantes tóxicos que se localizan en la cuenca no están normados por la legislación. Pidió no más estudios, pues los hay excelentes sobre la tragedia ambiental que viven allí sus habitantes. Lo que hace falta, entonces, es aplicar la ley a todos los infractores. Y sí, lo prometido para el primer año del salvamento del Atoyac se cumplió.