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Documental retrata a una comunidad zapoteca despojada de su territorio

La intención es constatar “cómo es para las personas vivir con sus agresores, asesinos e invasores”

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▲ Fotograma de Los monstruos que devoran la tierra, filme de Jorge Ángel Pérez que recibirá un estímulo del Imcine para la creación en comunidades indígenas y afrodescendientes.
 
Periódico La Jornada
Lunes 2 de marzo de 2026, p. 8

La ocupación de los territorios por medio de la violencia es un tema “muy vigente” a nivel mundial. El documental Los monstruos que devoran la tierra (título tentativo), de Jorge Ángel Pérez, intenta contar cómo se siente esa situación en una escala mucho más reducida, mediante una comunidad y una familia en particular.

El largometraje, cuya duración será de alrededor de 80 minutos, fue uno de los 19 proyectos seleccionados en la octava convocatoria del Estímulo para la Creación Audiovisual en México y Centroamérica para Comunidades Indígenas y Afrodescendientes, organizada por el Instituto Mexicano del Cine (Imcine).

Los monstruos que devoran la tierra es un proyecto que habla sobre la defensa del territorio. Retrata a una comunidad zapoteca –de donde es el cineasta– en la región del río Papaloapan, en lo que corresponde a su parte oaxaqueña. “La comunidad que retrato es una de las regiones que sufrieron una invasión en los años 90 del siglo pasado por parte de lo que en ese momento entendíamos como caciques para utilizar las tierras, normalmente en estas épocas, para la ganadería”, expresa Pérez, quien por “cuestiones de seguridad” no menciona el nombre del poblado ni de las personas involucradas.

El documental pretende consignar “cómo es para las personas, en este caso la familia retratada, convivir con sus agresores, asesinos e invasores”. La familia en cuestión es cercana a la de Pérez en la medida que “cuando fue el suceso violento en que los despojaron del territorio y asesinaron a personas de la comunidad, mi familia recibió unos heridos en casa mientras ellos se recuperaban. Es una familia con la que existe un vínculo muy fuerte desde hace muchos años. Después, con el paso del tiempo, se empezaron a dar conexiones muy fuertes, como padrinazgos. Son gente a la que conozco desde que era muy pequeño”.

Problemática persistente

Para el realizador la problemática del despojo de tierras está “vigente y muy presente en los pueblos originarios. En nuestro caso, la intención es mostrar para entender que los invasores pueden tener distintos rostros en diferentes épocas. Que en algún momento fueron –o pueden ser– caciques, terratenientes; sin embargo, en otros tiempos y contextos esos invasores pueden ser el crimen organizado, narcoganaderos, empresas extractivas; incluso, estados que quieren ocupar otros territorios”.

A pesar de ser un documental, “vamos a recurrir a otras técnicas y herramientas para contar la historia y construir las emociones que queremos transmitir. Emplearemos la puesta en escena, la animación y la intervención de la imagen”. Para eso, Pérez cuenta con un equipo “conformado por realizadores que provenimos de los pueblos originarios, así como afroamericanos, aunque también con cineastas no indígenas, pero que están comprometidos con las luchas de los pueblos”.

En cuanto a la obtención del estímulo de Imcnine, el cineasta subraya: “es el resultado de un equipo que trabajó durante meses para entregar un proyecto que fuera lo más elaborado posible, incluso desde antes de que saliera la convocatoria trabajé en el guion y la propuesta creativa”.

Aunque la temática que aborda el filme “no es nueva, intentamos explorar otra manera de narrar las situaciones que mostramos. Como mencioné, vamos a salir un poco de la forma más convencional de hacer un documental o de lo que se entiende como tal. Queremos explorar la puesta en escena, es decir, probablemente ficcionemos algunas cosas. Vamos a tratar de jugar también con la animación y la intervención de la imagen. No lo pondría en la categoría de experimental; sin embargo, jugaremos con otras herramientas y formas de contar una historia”.

Agrega: “es un proyecto del que ya hemos filmado una parte, tenemos material. Ahora, el estímulo nos permitirá terminar la etapa de filmación y producción”.

Los monstruos que devoran la tierra es el segundo largometraje documental de Pérez. El primero, Binnigula’sa’ (Los antiguos zapotecas), se estrenó en noviembre de 2024, en la función inaugural del Festival de Radio y Cine Comunitario “del lugar que habitamos”. El año pasado tuvo exhibiciones tanto en festivales como en espacios alternativos. Gira en torno a la historia de un pueblo y su lucha por recuperar una pieza clave de su identidad, es decir, un monolito zapoteca, retirado de su comunidad hace más de 60 años.

El segundo documental es una denuncia, aunque con “ciertas limitaciones para no poner en riesgo a las personas”. De este modo, el realizador pretende que las “personas y comunidades que viven situaciones similares se sientan identificadas con lo que están viendo y lo que retratamos, sin mencionar quiénes son esos invasores”.