Cultura
Ver día anteriorLunes 2 de marzo de 2026Ediciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Música de concierto y tradición sonera se fundieron en la sala Nezahualcóyotl
 
Periódico La Jornada
Lunes 2 de marzo de 2026, p. 3

La Orquesta Filarmónica de la Universidad Nacional Autónoma de México (Ofunam), con la batuta del director huésped Iván López Reynoso, así como las agrupaciones Los Descarados, Celso Duarte Ensamble y Caña Dulce y Caña Brava, ofreció este fin de semana un concierto con sones huastecos, jarochos y oaxaqueños para celebrar su 90 aniversario en la sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario.

“Hacer dialogar a estos tres grupos, indiscutibles embajadores de nuestra tradición sonora, me parece un gran acierto”, indicó López Reynoso. El recital ofreció un acontecimiento poco común: la fusión de dos mundos musicales que rara vez comparten escenario en igualdad de condiciones.

El director, que actualmente lleva a escena María Estuarda en la Ópera de Bilbao, fue convocado a mediados del año pasado para sumarse al proyecto en su etapa final de preparación. El proceso, dijo López, “ha sido de cocción lenta: reunir las agendas de los grupos, encargar los arreglos orquestales y afinar los detalles logísticos de un programa que involucra a cuatro arreglistas (Aneiro Taño, Mario Santos, Juan Duarte y Rosino Serrano), quienes trabajaron estrechamente con cada agrupación para definir colores, dinámicas y el delicado balance entre los grupos y la orquesta.

“El esqueleto de los arreglos implica un respeto profundo a la pieza y a su estilo, porque no es igual orquestar con el ritmo del son jarocho que con el huasteco.”

El desafío, alcanzar el balance

El director subrayó que el reto mayor es el equilibrio: que nadie tape a nadie, que cada voz tenga su papel en el diálogo. En cuanto a la naturaleza del son, López Reynoso señaló la alternancia del ritmo binario y ternario –lo que en música se conoce como sesquiáltero–, como la columna vertebral que comparten los estilos regionales; comentó que la copla y el verso tienen un papel protagónico que define el carácter de esta música: a veces irónico, a veces melancólico y siempre sorpresivo.

El arpa, agregó el director, tuvo un papel protagónico en este programa: mostró cómo ese instrumento, llegado de Europa, echó raíces en México hasta crear un timbre absolutamente propio. “Este mestizaje se reflejó en la creación de una nueva identidad. La hicimos muy nuestra”, afirmó López Reynoso, quien evocó los solos de arpa en el Huapango, de Moncayo, como uno de los frutos más altos de esa transformación.

Tarima, espacio de convivencia

Quien conoce muy bien ese instrumento desde dentro es Adriana Cao, arpista y fundadora de Caña Dulce y Caña Brava. “Me emociona que la música tradicional llegue a espacios como la Nezahualcóyotl”, refirió Adriana al hablar del concierto.

Su vínculo con el son jarocho comenzó en el puerto de Veracruz, donde su padre, oaxaqueño, organizó clases de zapateado a sus siete hijas. Fue el músico Pánfilo Valerio quien, llevando a sus hijos a tocar como un trío, conformado por arpa, jarana y requinto, encendió en Adriana la chispa que no se ha apagado.

Cao ubica el fandango, la fiesta comunitaria alrededor de la tarima, como el espacio primordial de la música del sur de Veracruz: un encuentro que puede celebrar desde una boda hasta un funeral, y en el que conviven músicos y bailadores al mismo nivel.

Sobre el arpa sostuvo que “es un instrumento que cautiva, que es bellísimo”, y contó que lo que más le fascina es la cercanía física con éste: el arpa se apoya en el hombro, entre el cuerpo, y el sonido resuena muy cerca del intérprete.

Caña Dulce y Caña Brava nació hace 19 años de la unión de Adriana con Raquel Palacios Vega, nieta del legendario requintero del Grupo Mono Blanco, Andrés Vega. Hoy la agrupación está integrada por Adriana Cao, Raquel Palacios, Violeta Romero Granados y Anna Arismendez, con el violinista michoacano Ulises Martínez como invitado permanente. Su propuesta musical incorpora la versada de poetas como Evelin Acosta y la extinta Citlaly Malpica, además de voces masculinas admiradas, como la de Patricio Hidalgo.

En el programa, que se presentó este fin de semana en la sala Nezahualcóyotl (Insurgentes Sur 3000, Ciudad Universitaria), la agrupación Los Descarados (Nabani Aguilar, Obed Calixto y Ángel Aparicio) comenzó con son huasteco, incluyendo piezas emblemáticas, como Las tres huastecas y El hidalguense, de Nicandro Castillo.

En la segunda parte, Celso Duarte Ensamble (arpista y compositor Celso Duarte, Violeta Ortega Espinoza, Sergio Medrano e Iñaki Duarte) presentó un popurrí de Oaxaca que incluyó La llorona y Pinotepa.

El concierto cierra con Caña Dulce y Caña Brava, y una selección de sones jarochos, como La bruja y La bamba.