Domingo 1º de marzo de 2026, p. 22
Buenos Aires., La controvertida reforma laboral del presidente argentino, Javier Milei, destinada a flexibilizar el régimen laboral vigente ya es ley, tras un tratamiento parlamentario que ignoró las protestas sindicales y una huelga general que afectó la actividad la semana pasada.
La llamada Ley de modernización laboral es presentada por el gobierno como una herramienta para fomentar el empleo en blanco, facilitar nuevas contrataciones y reducir la litigiosidad; mientras, los sindicatos la consideran regresiva y anticonstitucional, la repudiaron en la calle y se aprestan a combatirla también en los tribunales. A continuación, cuatro claves de la reforma laboral impulsada por Milei:
Jornadas de 12 horas
La Ley de modernización laboral modifica la Ley de Contrato de Trabajo vigente y otros regímenes.
Permite extender la jornada diaria de ocho hasta 12 horas sin pago de horas extras, pero compensadas con horas libres a convenir a partir de un banco de horas o con días libres compensatorios. Las vacaciones pueden fraccionarse en tramos de siete días, en lugar de en un mínimo de 14, como era hasta ahora.
Aunque el proyecto explicita que estos cambios serán de mutuo acuerdo, los sindicatos interpretan que la disparidad de fuerza irá en detrimento del trabajador.
Menos indemnizaciones
La ley reduce los montos de las indemnizaciones por despido y habilita para costearlas un fondo financiado con contribuciones mensuales deducidas de los aportes jubilatorios.
Además, explicita los criterios de actualización de montos para el pago de juicios laborales, que hasta ahora estaban a consideración de cada juez, y permite a los empleadores pagar las sentencias condenatorias en hasta 12 cuotas.
El gobierno sostiene que la norma permitirá “unificar criterios”, evitar juicios laborales y aliviar a las pequeñas y medianas empresas.
Matías Cremonte, presidente de la Asociación Latinoamericana de Abogados y Abogadas Laboralistas, afirmó a Afp que estas modificaciones incumplen el deber del Estado de proteger la fuente de trabajo al eliminar el efecto disuasivo de las indemnizaciones sobre los despidos sin causa. .
Pagos en especie
La nueva norma habilita a los empleadores a pagar salarios en moneda extranjera o parcialmente en especie: es decir, con comida, alojamiento u otros bienes y servicios.
Además permite renegociar contratos para ajustar salarios según métricas de productividad, cumplimiento de objetivos o desempeño.
Los convenios colectivos hechos por empresa o regionales tendrán prioridad sobre los convenios establecidos de cada sector laboral. También se derogan algunos estatutos profesionales, entre ellos el de periodistas. El Foro de Periodismo Argentino y los sindicatos del sector rechazaron la derogación al considerar que constituye “un grave retroceso para la calidad institucional y la independencia del periodismo argentino”.
Sin derecho a huelga
La norma incorpora porcentajes mínimos de funcionamiento durante huelgas de 75 por ciento para rubros como telecomunicaciones, aeronáutica comercial y educación, y de 50 por ciento para un amplio número de industrias incluyendo medicamentos, siderurgia, alimentos, construcción, minería y comercio electrónico.
Las asambleas de personal y los congresos de delegados deberán contar con autorización del empleador, y el trabajador no cobrará por ese tiempo. Para Cremonte, “la restricción del derecho de huelga es ostensiblemente contraria a la normativa de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y de la Convención Americana de Derechos Humanos”. Pueden pasar años para revertirla, añadió.











