El STC lo buscó para que recorriera la estación del Metro donde se aloja su tetralogía Elementos // “Están intactos; basta con aseo periódico”, dijo a este diario
Domingo 1º de marzo de 2026, p. 3
Este sábado, el pintor y escultor Alberto Castro Leñero acudió a la estación Tasqueña de la línea 2 del Metro para constatar personalmente el estado de la tetralogía Elementos, conjunto mural que desde 2006 acompaña el tránsito cotidiano de millones de usuarios.
La visita ocurrió luego de que Héctor Centeno, responsable de Artes Visuales de Cultura Metro, se pusiera en contacto con el artista.
Más tarde, el área de Comunicación Social del Sistema de Transporte Colectivo (STC) lo buscó para acordar un recorrido por la estación y revisar tanto las obras como las labores de remodelación en curso.
En entrevista con La Jornada, el maestro señaló que “los murales no han sido intervenidos y se encuentran intactos”. Añadió que desde su inauguración no ha realizado mantenimiento, ya que fueron elaborados con talavera y cerámica, materiales altamente resistentes para espacios urbanos.
Reconoció que en algún momento pudieron acumular polvo, pero actualmente los percibe en buen estado. “Basta con un aseo periódico, nada más”.
Durante la inspección, Castro Leñero formuló observaciones puntuales que no implican intervenir las piezas, sino mejorar su entorno. En la parte superior se aprecia una estructura a modo de red con elementos horizontales que corta visualmente la lectura de los murales, por lo que propuso elevarla para liberar la composición.
También sugirió revisar la iluminación, ya que la zona alta permanece en penumbra, y eso “diluye la forma hexagonal que articula el conjunto y resta presencia a las piezas”. Respecto del andamio colocado a un costado del mural Azul, indicó que será retirado, pues no forma parte de una intervención directa.
Más allá del estado físico, el pintor se refirió al sentido simbólico de Elementos, concebida como un sistema que ocupa las cuatro esquinas de la estación para envolver al usuario con las imágenes.
“Es como una transmisión de algo”, dijo. A su juicio, quizá la mayoría de las personas no se detiene a observar los murales con calma, pero sí los percibe: “no los ven, pero los sienten”.
Para el artista, que millones de pasajeros crucen diariamente frente a su trabajo constituye una experiencia singular. No busca contemplación museística, sino una percepción integrada al tránsito cotidiano.
“La gente va de paso, pero algo les queda”, comentó. Confía en que las formas y los colores generen energía positiva y propicien un momento de pausa en medio del esfuerzo diario, “una especie de descanso en todo este movimiento”.
Alberto Castro Leñero también adelantó que desarrolla un proyecto escultórico para una galería de arte ubicada en la estación Insurgentes del Metro. La propuesta ya está en marcha, aunque requiere financiamiento y aprobación formal.
Además, ha presentado exposiciones de pintura en la vitrina del Zócalo, espacio que considera privilegiado por la cantidad de visitantes que lo recorren.
De regreso a Tasqueña, que frecuentó en su juventud como estudiante, observó sus murales sin retoques ni alteraciones, como cuando fueron inaugurados, hace casi dos décadas, en noviembre.
Su expectativa es que los ajustes en techo e iluminación permitan que el conjunto “respire mejor” y recupere plenamente la presencia con la que fue diseñado. “Ojalá todo fluya”, concluyó.
Durante la inspección, los accesos a los murales Azul y Fuego estaban completamente cerrados con estructuras de madera y cadenas, mientras Aliento y Horizonte se apreciaban plenamente al descender de los andenes.
Como se dio a conocer en estas páginas, el acceso a los murales Azul y Fuego estaba limitado debido a labores de conservación, según señalaron dos trabajadoras del Metro.
Cada pieza representa un elemento y permite generar significados personales a partir del color, la forma y el volumen, lo que refuerza la experiencia de la Elementos.











