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Guadalupe Perales, alquimista de sonidos insólitos, estrenará pieza con la OFCM

Sino elementos tendrá su premier mundial en la sala Silvestre Revueltas // Compuso la obra atraída por la cultura y las sonoridades de China, compartió en entrevista con La Jornada

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▲ “Me llamó la atención la interrelación del número cinco en los órganos, en los colores, en los elementos, en las emociones”, contó a este diario.Foto Roberto García Ortiz
 
Periódico La Jornada
Sábado 28 de febrero de 2026, p. 2

A la manera de alquimista, descubrir nuevas sonoridades, o incluso inventarlas, se ha convertido en una de las principales búsquedas de Guadalupe Perales Reyes, cuya obra Sino elementos tendrá su estreno mundial este fin de semana a cargo de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM).

Con formación inicial en guitarra eléctrica y un corazón roquero, la joven compositora michoacana –nacida en 1992 en Morelia– ha centrado en años recientes su mirada en Oriente, de manera particular en China, donde la tradición de la música occidental, dice, no ha puesto del todo el pie.

La atracción por ese país y su cultura no sólo la llevó a aprender mandarín a los 15 años, sino también a realizar su maestría en el Conservatorio de Tianjin entre 2023 y 2025, además de aprender a tocar la pipa, instrumento tradicional chino parecido al laúd, para el cual incluso escribió un concierto.

Más aún: la cultura y las sonoridades de la música de ese país asiático han permeado en tiempos recientes su escritura musical, no sólo en piezas tanto para instrumentos tradicionales chinos como en occidentales, sino también en una obra vocal en la que explora la sonoridad del idioma mandarín.

En ese mismo contexto se inscribe Sino elementos, la cual fue culminada por Guadalupe Perales en 2021 tras un proceso de dos años. La idea para esta obra comenzó a gestarse mientras la autora tomaba clases de tai chi y el instructor le explicó la importancia que los movimientos tienen sobre los órganos centrales para la medicina tradicional china: corazón, pulmones, riñones, bazo e hígado.

“Cada órgano tiene su color, su emoción y su elemento. Entonces, me llamó la atención esa interrelación del número cinco en los órganos, en los colores, en los elementos, en las emociones”, señala. “Decidí hacer una obra sobre los cinco elementos: madera, fuego, tierra, metal y agua”.

La compositora no se limitó a representar cada elemento de manera aislada. Lo que realmente la cautivó, explica, fue la filosofía detrás de ellos: la manera en que se influyen mutuamente.

“Cada elemento influye sobre el otro. Uno puede dar origen a otro: la tierra da origen a la madera, pues de ella brotan los árboles; la madera, al quemarse, da origen al fuego; el fuego puede fundir y malear los metales”, detalla.

“También me atrajo el efecto inverso: si hay un exceso de un elemento, puede mermar al siguiente. Hay una interrelación muy positiva y otra, no precisamente negativa, pero sí un efecto contrario.”

Equilibrio en 10 minutos

Esa dinámica de creación y destrucción, de equilibrio y desbordamiento da vida a esta pieza, la cual tiene entre nueve y diez minutos de duración.

Para musicalizar esa idea, la autora decidió usar escalas de cinco sonidos, inspirada en la escala pentatónica china. Su entonces maestro de composición, Enrico Chapela, la animó a explorar más allá de la pentatónica tradicional, buscando escalas que le evocaran de forma sonora la esencia de cada uno de esos cinco elementos.

Aunque la influencia china está ahora muy presente en su quehacer, Guadalupe Perales aclara que no lo es hasta el punto de definir todo lo que hace. “También me gusta hacer otro tipo de obras”, subraya, y aclara que más allá de lo musical, le gustaría tender un puente cultural entre México y China.

“Sobre todo que acá conozcamos aún más de ese país y su cultura. De alguna manera, tenemos más cercanía con Japón, y ahora con Corea, sobre todo entre las generaciones más jóvenes. Es importante voltear hacia China en lo cultural, porque de ahí parten muchas otras tradiciones asiáticas”, afirma.

El primer amor musical de esta joven creadora fue la guitarra eléctrica, que comenzó a tocar a los 13 años. “En realidad quería aprender a componer para tocar mis piezas de guitarra, como hacían mis ídolos en ese entonces”, admite. Ese origen roquero marcó su aproximación al sonido. “Sobre todo la sonoridad de la guitarra eléctrica”, para la cual ha escrito varias obras, ya sea como instrumento solista o combinado con otros instrumentos, como el piano, las percusiones, el fagot y el saxofón.

Explorar lo desconocidos

Una de sus obsesiones artísticas, revela, ha sido encontrar el sonido preciso y descubrir texturas inéditas. La electrónica ha sido una herramienta fundamental en esa búsqueda.

“Por las posibilidades que ofrece, la maleabilidad instantánea a la que uno puede acceder. Si grabo algún sonido, lo puedo escuchar en la computadora y de ahí experimentar con él y buscar otras sonoridades. Puedo poner un filtro, un efecto; es decir, el sonido es muy maleable de esa manera”, señala.

“Entonces, puedo acceder a sonoridades que quizá más difícilmente se podrían emular con instrumentos acústicos. No es que no se puedan, pero en mi caso es un poco distinto.”

Según Guadalupe Perales, esta exploración con recursos electrónicos no deshumaniza la música. Al contrario: “finalmente es un humano quien está manipulando, por ejemplo, en la computadora, el sonido. Yo puedo decidir qué parámetros modificar y si eso es válido o adecuado para mí”.

El límite para ella está en el empleo de la inteligencia artificial: “Ahí sí no soy ya muy partidaria, porque siento que es más una imitación y no tiene mucha intención”.

En un ángulo más social, la compositora forma parte de la colectiva Las Montoneras, surgida a raíz de múltiples cuestionamientos sobre la escasa presencia de las mujeres en la música mexicana y su papel en la sociedad y en el medio artístico.

Esta iniciativa, conformada por compositoras e intérpretes de género femenino, conjunta y fomenta la colaboración entre artistas e investigadoras con el propósito de que tanto su labor creativa como la de otras mujeres sea visibilizada, difundida y apreciada.

Sino elementos compartirá programa con el Scherzo fantastique, de Josef Suk, y la Sinfonía 9 Nuevo mundo, de Antonin Dvorak, con Inés Rodríguez como directora huésped. Los conciertos son hoy a las 18 horas y el domingo a las 12:30 horas, en la sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli (Periférico Sur 5141, colonia Isidro Fabela).