Opinión
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Latinoamérica en Francia
P

ara Luis Samaniego, director de la revista L’Autre Amérique, París es el lugar ideal para los encuentros entre latinoamericanos: viajar de un extremo a otro del continente, de México a Argentina, del río Bravo a la Patagonia, Tierra de Fuego al sur de la Patagonia, es menos probable que un viaje desde la Ciudad de México o de Buenos Aires a la capital francesa. Es más posible que un chileno pueda encontrarse con un hondureño en París que en alguna ciudad latinoamericana situada entre Santiago y Tegucigalpa.

En Francia y en otros países europeos son conocidos los nombres de los grandes escritores latinoamericanos, convertidos en verdaderas referencias de la literatura en lengua española. Borges, Cortázar, Darío, Fuentes, García Márquez, Asturias, Neruda, Rulfo, Vargas Llosa suenan familiares en los oídos de los lectores franceses y de otras naciones de Europa. Sin embargo, surgen aquí y allá, a lo ancho y a lo largo de América Latina, nuevos nombres que, por desgracia, se esfuman pronto del horizonte literario. Esta constatación ha conducido a un grupo de apasionados de la literatura latinoamericana a crear L’Autre Amérique, revista literaria nacida con la ambición de dar a conocer, particularmente en Francia, el nombre y la obra de autores de generaciones más recientes. Una ambición que no es fácil si se tiene en cuenta la abundancia de creadores literarios en Latinoamérica. La prueba: la Feria Internacional del Libro de Guadalajara es la más grande reunión literaria a nivel mundial, justo después de la Frankfurt Buchmesse.

Así, con el objeto de hacer descubrir las novedades editoriales de la región, un grupo de amantes de literatura latinoamericana se decidió a crear L’Autre Amérique, un espacio construido benévolamente y sin fines lucrativos.

Los creadores de esta revista deseaban convertirla en un zócalo, una gran glorieta en un día festivo. Al parecer, lo han logrado. Exponer a los rayos del sol y a los ojos de múltiples lectores, del río Bravo a la Tierra de Fuego, la inmensidad de vidas e historias diferentes, reales o imaginarias, que constituyen la grandeza y la variedad del semillero literario del continente latinoamericano.

Revista semestral, publicada en papel y en su sitio de Internet, L’Autre Amérique cumple cinco años de existencia.

Para Samaniego, tiene sentido que esta revista aparezca en París pues, según sus palabras, “Francia es responsable de la creación de América Latina como concepto”. Responsable en parte, asimismo, recalca Samaniego, del final de la sujeción a España de las nuevas naciones latinoamericanas durante el siglo XIX con las guerras de independencia encabezadas por Miguel Hidalgo y Simón Bolívar entre las principales figuras.

Cabe señalar, en elogio merecido de esta publicación, la riqueza y variedad de sus textos, en parte gracias a la extensión del territorio cubierto por la revista, lo que, si bien hace difícil la selección, esa misma variedad abre nuevos horizontes, en ocasiones sorpresivos por lo inédito e, incluso, antes inimaginables. Y esta amplia gama se refleja a su vez en la multiplicidad de los temas abordados por una literatura cuyo abanico se abre y gira a la manera de un compás.

En el último de los números de L’Autre Amérique, se publican dos textos venidos de México que se presentan como coups de coeur (enamoramientos, flechazos). Uno de éstos, en un texto de Abel Dubus, es Le sang de Méduse de José Emilio Pacheco, traducido por Bruno Lécat en las ediciones de Canoé, El otro es L’autobus de Mexico, traducido por Claude Bleton para la editorial Actes Sud, titulado Calzada de los misterios en su versión original en español. En esta novela narro una infancia a la vez real e imaginaria, recuerdo y olvido, sueño y vigilia como todas las cosas que soñamos con los ojos abiertos. Como sucede con la vida que pasa antes de que nos demos cuenta y comencemos a percatarnos que quienes pasamos somos nosotros.