Opinión
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Crecimiento y distribución
E

n 2025 la economía mexicana creció 0.8 por ciento, lo que da cuenta de un dinamismo muy reducido que, seguramente, dificultará que haya mejoras en la distribución del ingreso. Este magro crecimiento se suma a los obtenidos en los tres años anteriores y, por supuesto, a los de la pandemia, para construir un cuadro cercano al estancamiento. En realidad, este cuasi estancamiento viene de más lejos: desde los primeros años de la década de 1980, la tasa promedio de crecimiento económico del país ha sido cercana a 2 por ciento anual. Visto en términos del producto por habitante, el crecimiento ha sido de 17 por ciento real entre 1981 y 2025, lo que es decepcionante.

Este magro crecimiento del PIB y del PIB per cápita no ha impedido que, particularmente en los últimos cinco años, los ingresos de los bancos privados y de los milmillonarios mexicanos hayan aumentado mucho más que lo que creció lo que el país produce. En la pandemia y en los años siguientes, los bancos privados que operan en México han tenido utilidades que año con año no sólo resultan superiores a las del año anterior, sino que cada año tienen registros récord. Por su parte, los milmillonarios mexicanos, que son los que tienen una riqueza superior a mil millones de dólares, en 30 años duplicaron su riqueza, medida en términos reales.

El crecimiento del PIB de 2025 se debió al desempeño de los servicios, mientras las actividades industriales se contrajeron respecto al año anterior. Las manufacturas y la construcción se redujeron, en el primer caso por las dificultades del comercio exterior con Estados Unidos y, en el segundo caso, por la conclusión de los proyectos de inversión en infraestructura de la primera administración de Morena, provocando ese magro desempeño general; 2025 fue un año muy difícil y no haber enfrentado un desempeño recesivo es importante, pero visto en perspectiva señala que hay problemas estructurales que persisten desde hace tiempo.

A pesar del cuasi estancamiento de la economía mexicana, prácticamente nunca los banqueros y los milmillonarios han visto que sus ingresos caigan. En los 10 años anteriores, salvo 2020, las filiales mexicanas de bancos extranjeros siempre han logrado ganancias extraordinarias. Su rentabilidad bruta es importante, pero lo es más su utilidad neta. Esta diferencia da cuenta de la importancia de sus respectivos sistemas tributarios en su rentabilidad: cuando la tributación es más progresiva, mayor proporción de las utilidades va a las haciendas públicas.

La riqueza de los milmillonarios mexicanos, de acuerdo con Oxfam México, se multiplico 4.2 veces en los últimos 30 años, con un crecimiento anual real promedio de 8.8 por ciento. Salvo los años con fuertes choques externos, como la burbuja punto.com o la recesión de 2008, todos los años su riqueza ha crecido. Los 22 milmillonarios acumulan una fortuna que en noviembre pasado era de 219 mil millones de dólares.

Es indudable que desde 2018 la distribución de lo que México produce y el ingreso que se genera por esa producción mejoró a favor de los sectores de menores ingresos. Los salarios mínimos, concertados entre los representantes de los trabajadores, los patrones y el gobierno, han aumentado en términos reales hasta llegar al nivel que tenían en 1982. Esta recuperación de la capacidad adquisitiva del salario mínimo es resultado de un acuerdo político.

A estos aumentos en los salarios mínimos reales se suman las transferencias monetarias de los programas sociales, que significaron un incremento de la participación de sueldos y salarios en el PIB de 38 a 45 por ciento en estos mismos años. Hubo una mejora en la distribución del ingreso en favor de estos sectores, documentado en las encuestas ingreso-gasto. En esas encuestas aparece una disminución del ingreso en el 10 por ciento de mayores ingresos, pero si se revisa lo ocurrido con el 0.1, el 0.01 y el 0.001 por ciento, no existe disminución de sus ingresos, sino crecimientos extraordinarios.

Se ha avanzado, pero hace falta seguir avanzando en el incremento de la participación en el ingreso nacional de los cuatro deciles de menores ingresos. Para ello, es indispensable hacer visible los ingresos de los 22 milmillonarios y señalar que son irresponsables fiscalmente, es decir, que pagan menos impuestos de los que la fiscalidad establecida obliga a otros contribuyentes. Es indispensable también que los bancos privados enteren al fisco una mayor proporción de sus utilidades. Con ello se lograría reducir la pobreza y erradicar la pobreza extrema en los siguientes cinco años y se lograría, además, crecer más.