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Se extinguen bosques en la Sierra Negra de Puebla por tala clandestina

Líder social denuncia “contubernio muy fuerte, de muchos años, entre taladores y empresarios clandestinos con autoridades municipales”

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▲ Troncos de ocotes y encinos arrasados por talamontes en el municipio de Nicolás Bravo, Puebla.Foto Elizabeth Rodríguez
La Jornada de Oriente
Periódico La Jornada
Jueves 26 de febrero de 2026, p. 28

Tehuacán, Pue., El bosque en la Sierra Negra de Puebla se está acabando a consecuencia de la tala clandestina, advirtió José Luis Leyva Machuca, líder del Movimiento de Autogestión Social, Campesino, Indígena, Popular (Mascip).

Destacó que hay monopolios de talamontes que operan “en contubernio” con las autoridades municipales”, sobre todo en Nicolás Bravo y Vicente Guerrero, y la actividad avanza también a otras zonas.

Por lo anterior, dijo, la organización que él encabeza ha solicitado desde hace cuatro años instaurar el programa Sembrando Vida a fin de reforestar la región; sin embargo, no hay respuesta positiva de las dependencias federales correspondientes.

La tala ilegal ha prevalecido por lo menos 30 años en el área y ha generado la deforestación de más de 5 mil hectáreas, calculó Leyva Machuca; tras insistir en que existe “un contubernio muy fuerte, de muchos años, entre taladores y empresarios clandestinos con autoridades municipales.

“La realidad es que en mayor o menor medida, pero éstas últimas lo toleran”, sostuvo el líder del Mascip, quien añadió que esta problemática se concentra en algunas partes de Vicente Guerrero, Ajalpan, Coyomeapan y, en menor grado, en Zoquitlán.

Asimismo, afirmó que la única reserva forestal importante que aún persiste en Coyomeapan se localiza en las faldas del volcán Tzit-zintepetl, considerado inactivo, pero la presión sobre el bosque va en aumento.

Indicó que, si bien se criminaliza a pequeños campesinos por cortar árboles, “a los verdaderos depredadores no se les combate” y además los acaparadores o intermediarios se benefician de la venta de madera, principalmente de ocote y encino.

El nombre de Sierra Negra que se le dio a esa zona se debe a que anteriormente la frondosidad de su bosque impedía la entrada de los rayos solares, cruzar por la región obligaba a utilizar siempre linternas; ahora todo es claridad, muestra de lo que la tala inmoderada ha provocado, explicó.

La deforestación también ha causado la disminución de los mantos acuíferos; en los lugares donde antes el agua era un recurso abundante, ahora las familias sufren escasez, advirtieron recientemente los activistas de Coyomeapan Rufino Ramírez y José Guadalupe Santiago, quienes por expresar su inconformidad con esa práctica ilegal fueron privados de su libertad el 26 de enero por autoridades y habitantes de la población de Ixtláhuac, según señalaron tras ser liberados ese mismo día.

José Luis Leyva refirió que la falta de alternativas económicas forma parte del problema estructural, ya que muchas familias talan árboles para subsistencia ante la ausencia de fuentes laborales, y luego venden la madera a intermediarios que se encargan del transporte y la comercialización.

En ese sentido, aseveró que la Sierra Negra no sólo es utilizada por los talamontes locales, sino también se ha convertido en una zona de paso de vehículos pesados que llevan madera, presuntamente desde Oaxaca, y para evitar cruzar por Tehuacán eligen la carretera interserrana hasta bajar por Nicolás Bravo y continuar sobre la carretera 150 México-Veracruz, sin que se conozca su destino final.

Piden el programa Sembrando Vida

Mascip reprochó que no hagan nada al respecto las autoridades, pues esas unidades son fáciles de detectar y no lo hacen a pesar de que pasan por áreas donde hay módulos de seguridad municipales y estatales. La organización agraria ha propuesto instaurar programas de reforestación y desarrollo local, como Sembrando Vida, para incentivar la economía de las familias y promover la siembra de árboles junto con la producción agrícola.

Sin embargo, según Leyva Machuca, “llevamos cuatro años pidiéndolo en la Sierra Negra y no hay ninguna respuesta, aun cuando esa sería una buena opción para quienes talan por necesidad”.

Luego del incendio forestal que devastó más de 200 hectáreas en la región de Vicente Guerrero, hace casi dos semanas, el gobernador del estado, Alejandro Armenta, prometió que habrá mano dura contra los talamontes, al hacer notar el daño que han causado en esa zona; adelantó que hará uso de la fuerza pública para impedir que continúen esas prácticas irregulares.

Otra acción anunciada por el mandatario es la instalación de un vivero con un laboratorio de germoplasma, cuyo objetivo sería dotar a la Sierra Negra de árboles frutales y especies de la región, para avanzar en su reforestación, pero hasta la fecha no se tiene conocimiento del avance de ese proyecto.