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El misterio de TABU
E

l 27 de febrero de 2026 se conmemora el 130 aniversario del nacimiento de José de Tapia y Bujalance, Pepe, maestro andaluz, introductor en 1932 de la educación Freinet en España, en el pueblo rural de Montolíu de Lérida. La dictadura franquista lo arrojó y lo convirtió en exiliado: llegó a México en 1948 donde continuó su trabajo con indígenas, campesinos y escolares urbanos, utilizando la imprenta Freinet en la confección de textos libres, una chulada.

En recuerdo de Pepe, comparto con el lector estas rayas que dedico con entusiasmo, cariño y un abrazo grande a la maestra Chela, esposa de mi personaje, con el deseo de que tenga la mejor salud posible a sus 94 años.

Entre 1987 y 1988 entrevisté a Pepe y al año siguiente publiqué su historia de vida ( Un maestro singular). En algún momento de la charla, Pepe me contó que en España escribió en la prensa local artículos sobre cuestiones educativas, de la vida obrera y del campo; colaboraciones que firmaba con el seudónimo TABU.

“Pues nada, me dijo, TABU se formaba con la suma de las dos primeras letras de cada uno de mis apellidos”. Se refirió a El Ideal, de Lérida, y a otro periódico de Barcelona del que no recordaba el encabezado, pero sí que fungía como encargado de la página educativa de la publicación. Debo aclarar que, por los mismos tiempos, localidades y periódicos, el maestro castellano Patricio Redondo Moreno, entrañable amigo de Pepe, también escribía artículos en la prensa, y los signaba con el seudónimo PACO ITIR, formado por las ocho letras desordenadas que configuran el nombre Patricio.

Meses después de la muerte de Pepe acaecida en 1989, me trasladé a España, durante una estancia sabática en la Facultad de Pedagogía de la Universidad de Barcelona, con la finalidad de continuar mis indagaciones sobre la educación Freinet española, profundizando todo lo que pude sobre la vida, pensamiento y obra del maestro José de Tapia. Poco a poco fui contrastando in situ sus dichos con evidencias de aquellos momentos. Localicé la bicicleta en la que se trasladaba, visité lo que quedaba de su vivienda y escuela en Montolíu, conseguí fotografías escolares, conversé con sus viejos discípulos y demás gente del pueblo que lo recordaban con afecto, consulté documentación de archivos, etcétera.

Desde el principio del viaje, una de mis inquietudes se encaminó a localizar los artículos de prensa, tanto los de TABU como los de su amigo Patricio. Consulté en Lérida El Ideal de los años 1921 a 1923, aunque la colección está incompleta. Pronto aparecieron las colaboraciones signadas por PACO ITIR; imaginé que deberían estar cercanos los artículos de TABU, pero no los hallé. En la pesquisa localicé algunos textos firmados por “J. Tapia” y otros por “Tapia, maestro”. Lo mismo sucede en el periódico anarquista Acracia. En la búsqueda en El Ideal, encontré textos firmados por un tal ETCÉTERA, sin duda también seudónimo. Curioso, los leí, y, por su contenido y forma de expresión, descubrí que Pepe era ETCÉTERA; especialmente orientadora fue una columna titulada “Las fiestas del trabajo”, que habla de los intercambios escolares entre los alumnos del autor y los de su amigo, el maestro del pueblo vecino de Alfés. Paciencia, me dije, ante la ausencia de TABU, a seguir rastreando. Y proseguí.

La búsqueda de TABU también pasó por Barcelona. No fue difícil, por un libro me enteré de que José de Tapia colaboraba como autor en un periódico anarquista de Barcelona dedicado a explorar la vida obrera y campesina.

Sí, Pepe escribió, entre 1937 y 1938, en la página “Escuela Rural” del semanario ¡¡Campo!! Inmediatamente solicité en L’Ardiaca un microfilme con todos los ejemplares disponibles de “Escuela Rural” y me los traje a casa para estudiarlos con detenimiento. Encontré textos salidos de la inconfundible pluma de Pepe, con cuestiones que solamente él podía haber escrito: sobre la imprenta escolar Freinet, acerca de la escuela en tiempos de guerra, respecto a la Nave de las Ilusiones (asunto que me tiene cautivado y del que procuraré escribir en otra ocasión); así como delicadas palabras, escritas para niños, sobre la vida de los animales, en especial los alacranes por los que Pepe siempre mostró curiosidad y aprecio. Aunque tuve los ojos bien abiertos, por más que la busqué, no apareció por ningún sitio la firma TABU. En el semanario barcelonés, eso sí, me topé con artículos de Redondo signados con su sobrenombre.

Confieso que no he logrado consultar con detenimiento el periódico Solidaridad Obrera. En Francia, al huir de la persecución franquista, Pepe tuvo una estancia durante algunos años, y ocasionalmente escribió textos, pero los pocos que he localizado están firmados con su nombre y apellido.

En cierta ocasión, comenté con Chela el incidente. Señaló, como hipótesis, palabras más palabras menos, lo siguiente: “Tal vez Pepe, con el paso de los años, en su imaginario quiso emular el proceder de Patricio en la elección del seudónimo y se inventó lo de TABU; conociéndolo, no me lo explico de otra manera”.

No descarto la valiosa opinión, pero, mientras yo continúe investigando y viajando a España, en mis tanteos seguirá presente la búsqueda de TABU, en cuanto periódico sospechoso se me atraviese. Durante la guerra civil se perdieron muchos periódicos españoles, algunos para siempre, y otros, lentamente, se han ido recuperando, quizá ahí estén los anhelados artículos. No me resigno a dar por perdido el seudónimo seleccionado por mi gran amigo. Mientras aparece, eso también, TABU se ha convertido en un verdadero tabú. Así son los sucesos en la investigación.

Coletilla: si alguien ha visto los artículos de TABU, o sospecha dónde puedan hallarse, quedaré muy agradecido si me ayuda a develar el misterio.

¡Elevemos la mirada de la educación!

* Profesor en la UNAM