Sequía, conflictos internos y recortes globales de ayuda, entre las causas
Miércoles 25 de febrero de 2026, p. 25
Mogasdicio. Casi 6.5 millones de personas en Somalia enfrentan hambre severa debido a que el agravamiento de la sequía, conflictos internos y los recortes globales de ayuda intensifican la crisis humanitaria del país, informaron ayer el gobierno federal y agencias de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Según los nuevos datos del informe de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases, se prevé que 6.5 millones de personas enfrenten niveles de inseguridad alimentaria de crisis o peores para finales de marzo.
Según el informe, también se estima que 1.84 millones de niños menores de 5 años sufrirán desnutrición aguda en 2026, entre ellos, casi 500 mil que estarán gravemente desnutridos. Las autoridades indicaron que la situación de la seguridad alimentaria se deteriora debido a la escasez de agua, la inseguridad, los conflictos internos y niveles históricamente bajos de asistencia humanitaria vinculados a recortes de financiación a nivel mundial.
La sequía intensificada, vinculada a precipitaciones por debajo del promedio, ha provocado una inseguridad alimentaria generalizada, pérdidas de cosechas, mortandad de ganado, aumentos de los precios de los alimentos y desplazamientos.
“La emergencia por sequía en Somalia se ha agravado de manera alarmante; los precios del agua se han disparado, los suministros de alimentos son limitados, el ganado está muriendo y se cuenta con muy poca financiación humanitaria”, afirmó George Conway, coordinador humanitario de las Naciones Unidas para Somalia.
Asistencia urgente
Conway señaló que en los próximos meses, es esencial una asistencia urgente que salve vidas, y que no se esperan lluvias hasta la principal temporada de precipitaciones, que va de abril a junio. Incluso si las próximas lluvias se sitúan en niveles promedio, se espera que 5.5 millones de personas permanezcan en situación de crisis o peor en los siguientes meses de 2026. Las autoridades manifestaron que la recuperación de la sequía extrema llevará tiempo.
La escasez de agua se intensifica en el sur y el centro de Somalia y no se espera que mejore de forma sustancial, aun si las próximas lluvias alcanzan niveles promedio. La sequía y el conflicto desplazaron a unas 278 mil personas entre julio y diciembre, lo que interrumpió la producción agrícola, el acceso a los mercados y la entrega de ayuda, según cálculos de Naciones Unidas.
“La gravedad de esta sequía es innegable y profundamente alarmante”, señaló Mohamud Moallim Abdulle, comisionado de la Agencia de Gestión de Desastres de Somalia. La ONU y el gobierno somalí advirtieron que los recortes sustanciales de financiación han obligado a los socios humanitarios a reducir o suspender programas críticos que salvan vidas.











