Lo que viene tras El Mencho // Un capo muy sigiloso // La tarea de EU // Reforma esperada
hora el trabajo difícil será tapar las fugas. El boquete abierto al crimen organizado con la muerte de El Mencho traerá, sin duda, una serie de consecuencias difíciles de pronosticar, pero previsiblemente violentas todas ellas.
Si alguno de los capos importantes de la droga era cuidadoso con su persona y su actuar era El Mencho. Su aparato de seguridad, el grupo de gatilleros que lo acompañaba por todos lados, parecía impenetrable y en torno a su jefe había una burbuja de silencio que nadie se atrevía a romper.
Poco se sabía del personaje y al parecer la única foto que existía de él era tan vieja que muy probablemente ahora estaba lejos de su verdad física, pero se pudo dar con él. El eslabón débil, la clave de su captura y posterior muerte, como ya es sabido, fue su compañera sentimental, quien lo delató.
Y aunque los integrantes de la familia que tuvo con su primera esposa Rosalinda González Valencia, a quien se le conocía como La Jefa, han tenido problemas judiciales, también muy conocidos, el hombre sabía moverse con el sigilo propio del que sabe es buscado por la ley en casi todos los rincones del mundo, pero al final cayó.
Tenemos que hacer notar el trabajo de inteligencia que montó el ejército para realizar el operativo. Le siguieron los pasos a un personaje sin halo, a un fantasma escurridizo que aparecía en un lugar y en todos, pero en ninguno dejaba huella. Cuando menos en una veintena de ocasiones supuestamente se le ubicó y se lanzaron operativos de captura que nunca tuvieron éxito.
Pero la historia no acabó el domingo 22 de febrero con la muerte del capo. El negocio de la droga y la muerte seguramente continuará. Para tener una idea de lo que significará para algunos, habría que decir que la fortuna de El Mencho fue calculada por la DEA hace un lustro en más de mil millones de dólares, lo que convertía al personaje en el capo más rico del mundo.
Por eso, lo más importante ahora será cerrar el camino a quienes quieran heredar el imperio del CJNG, que no está del todo destruido. Todos los recursos del gobierno comprometidos con el combate al crimen organizado deben centrarse en la guerra de bandas que provocó la desaparición del delincuente.
El control de daños tiene que establecerse desde ya y para eso debe montarse otro operativo de inteligencia tan bueno y tan grande como el que se acaba de realizar. Cualquier falla resultará en sufrimiento de los ciudadanos y eso no lo puede permitir el gobierno de la presidentA Claudia Sheinbaum.
De todas formas, mientras Estados Unidos se niegue a emprender campañas que desalienten el consumo de enervantes y se alimente con armas y municiones a los violentos, seguramente nacerán muchos Menchos más que buscarán vender lo que más allá del río Bravo logra un alto consumo.
Y más. Ha muerto el capo, pero las condiciones de violencia no han cesado no sólo por la demanda en Estados Unidos, sino porque las armas y las municiones que la alimentan no cambian por la negligencia del gobierno de aquel país.
Aun así lo que se mira es que para la administración Trump no es importante frenar el consumo ni el tráfico de armas porque lo que requiere es un conflicto constante que le permita seguir acusando y acosando a nuestras autoridades con el fin de imponer alguno de sus caprichos financieros.
Así pues, ojalá pronto se pueda saber de alguna acción a fondo para frenar el traslado ilegal de armas a México y para combatir el consumo. Desde luego, lo anterior no es más que un buen deseo. Nada más.
De pasadita
Según la promesa hecha hace algunos días, hoy debería presentarse, por fin, la reforma político-electoral que todos esperan.
Por lo pronto, estamos en condiciones de advertir que la mesa de negociaciones seguirá hoy a eso de las 16 horas, porque aunque no existen negativas por parte de los aliados, sí hay quienes quieren seguir en la consulta. Así que hoy por la mañana la PresidentA habrá de informar parcialmente de los avances en la materia; tal vez sea tajante y diga que la reforma va con o sin aliados, pero hasta anoche no había nada escrito. Hay que aguantar.











