Pobladores evidencian contaminación de acuíferos
La planta geotérmica opera desde hace 30 años en San Matías, Michoacán
Martes 24 de febrero de 2026, p. 30
Hidalgo, Mich., Los habitantes de la comunidad otomí San Matías El Grande, en el municipio de Hidalgo –oriente de Michoacán–, padecen serios problemas de insuficiencia renal desde hace más de tres décadas, cuando se instaló en el lugar la central geotermoeléctrica Los Azufres.
El número de enfermos renales se ha incrementado drásticamente, por lo que autoridades comunales responsabilizan a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) de la contaminación que produce la generadora de energía, con desechos químicos que expulsa y que por la lluvia y filtraciones llegan a manantiales que abastecen de agua a la localidad.
San Matías El Grande se ubica a unos 10 kilómetros de la geotermoeléctrica. Sus pobladores demandan a la empresa pública medidas urgentes que frenen daños a la salud y repare los problemas provocados.
Los residentes de San Matías se manifestaron en Morelia el 14 de febrero. En respuesta, la CFE y autoridades ambientales de la Federación, así como estatales, se comprometieron a instalar una clínica especializada con dos equipos de diálisis y hemodiálisis en la localidad, que cuenta con 7 mil habitante, y a colocar filtros para agua en las comunidades más afectadas de Hidalgo, incluidas San Matías, San Pedro Jacuaro, Alta Huerta y San Lucas.
De acuerdo con autoridades comunales de San Matías y del Consejo Supremo Indígena de Michoacán (CSIM), hace una semana se integró un comité interinstitucional para atender el problema de salud que afecta a más de 20 mil residentes de la región oriental michoacana, donde se ubica la central de la CFE que produce 40 por ciento de energía geotérmica de todo México, en 83 kilómetros cuadrados que le concesionaron hace décadas.
La empresa no admitió responsabilidad
La empresa se comprometió a revisar sus instalaciones, pero no admitió responsabilidad alguna en la contaminación del agua por la filtración de químicos que llegan a los veneros de los cuales los habitantes consumen el líquido.
Incluso, la CFE aseguró el pasado 20 de enero en un comunicado que “opera bajo los más altos estándares técnicos, sin generar ningún tipo de tóxico” y que la planta “utiliza únicamente el agua para sus procesos de generación (turbinado y enfriamiento), tras lo cual es reincorporada a los cuerpos de agua de conformidad con la norma aplicable”.
La autoridad comunal discrepa de la empresa, porque en 1992, una década después de que la geotermoeléctica comenzó a operar, surgieron los primeros casos de enfermos renales.
“En 2025 tuvimos cinco defunciones y en lo que va de este año una persona más falleció, y lo más grave es que este mal también afecta a niños, adolescentes y adultos mayores”, señaló Roque Martínez, integrante del consejo comunal de San Matías El Grande.
Como ejemplo José Hernández, de 22 años, narró que se percató de que algo andaba mal cuando le cambió el color de la piel, le detectaron insuficiencia renal y desde hace tres años va al hospital de Ciudad Hidalgo para someterse a hemodiálisis. Por la misma dolencia perdió la vista en un ojo resultado de presión arterial alta.
Un problema para detectar insuficiencia renal es que los pacientes no muestran síntomas claros, son difíciles de detectar por los médicos generales que los pobladores pueden pagar, y cuando van a especialistas ya poco se puede hacer “porque requieren diálisis o hemodiálisis”, expuso Alejandra Martínez, encargada de salud del consejo comunal de San Matías.
La Secretaría de Salud del estado informó que ha atendido en la entidad 500 casos de padecimientos renales en municipios como Zinapécuaro y Maravatío, pero principalmente en Hidalgo, donde se ubican las comunidades otomíes mencionadas.
Actualmente funcionan 15 máquinas en la Unidad de Hemodiálisis del Hospital General de Ciudad Hidalgo, que atiende a casi 100 enfermos renales de la región oriente de la entidad, pero según el consejo comunal de San Matías El Grande, eso es insuficiente, porque tan sólo en esa localidad hay aproximadamente 50 personas con insuficiencia renal.
Amagan con bloqueo
Pavel Guzmán, dirigente del CSIM, informó que hace años la CFE mandó hacer estudios sobre la calidad de agua y manejo de la planta geotermoeléctrica, pero los resultados nunca se presentaron a las comunidades. Dijo que si no hay avances en los compromisos, y se niega la responsabilidad de la CFE, bloquearán las instalaciones de Los Azufres.
Cuando se habló de una revisión en el lugar, la empresa productiva limpió desechos tóxicos y cubrió fugas en las tuberías, pero aún así la contaminación que genera es evidente, “y eso que no se han llevado a cabo análisis y estudios del aire y del suelo”, enfatizó Guzmán.
Investigadores de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, así como de instituciones especializadas en ciencia y tecnología, indicaron que en zonas del cerro de San Andrés el daño es mínimo; en otras es considerable y en unas más –como San Matías– no se debe ingerir agua de la región, pues contiene minerales como mercurio, boro, arsénico, plomo, aluminio y estroncio, entre otros.
En sus estudios, los científicos además evidenciaron cómo la CFE maneja erróneamente residuos con químicos venenosos.
La empresa argumenta que la geotermoeléctrica está legitimada por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, además de que cuenta con una licencia ambiental única, y tiene un laboratorio para monitorear periódicamente la calidad de las aguas residuales.











