Es el primer compendio publicado en esa lengua de Baja California
Martes 24 de febrero de 2026, p. 4
Tijuana, BC., Antes de la llegada de los españoles, los mexicanos y los estadunidenses, en Tijuana, San Diego, Tecate, Ensenada, el Valle de Guadalupe y las áreas circundantes se hablaba kumiay. Hoy sobreviven 15 comunidades repartidas en ambos lados de la frontera con hablantes “nucleares” y “reminiscentes”.
Una de estas comunidades, San José de la Zorra, ubicada en Ensenada –cerca de la zona vinícola Del Valle de Guadalupe–, hizo mancuerna con el lingüista Carlos Gil Burgoin para elaborar el Diccionario bilingüe del kumiay contemporáneo, con el auspicio de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC).
Rosa María Silva Vega y Beatriz Carrillo Espinoza son las coautoras del primer vocabulario publicado de la lengua kumiay de Baja California con poco más de 2 mil entradas de palabras con sus equivalencias al español y pronunciación, que se convierte en memoria del conocimiento colectivo de pueblos con más de 2 mil años de historia –la familia de los cochimí-yumanos–, los originarios de esta región del país.
Nómadas –no dejaron vestigios arqueológicos como los pueblos agrícolas de Mesoamérica–, los yumanos además pasaron por un largo periodo de “invisibilización” y una reconfiguración étnica que acompañó la sedentarización y el establecimiento de la frontera, explicaron durante la presentación que se hizo del texto en el Centro Cultural Tijuana (Cecut), la cual coincidió con el Día Internacional de la Lengua Materna.
El texto cuenta con una presentación que explica que “no hay kumiay único”, por tanto, el diccionario no pretende decir qué formas lingüísticas son correctas, sino que es un registro “de por lo menos una parte de la lengua como la usa un número importante de hablantes”, en este caso los de San José de la Zorra.
No obstante “su alarmante grado de amenaza, el kumiay es una lengua viva que pertenece a nuestra época y experimenta cambios y adaptaciones”; no es reliquia, “ni elemento exótico de una cultura perdida”.
El termino kumiay forma parte de un conjunto de variedades lingüísticas similares que se hablan en esta región de la península y que la academia en el siglo XIX identificó como diegueño, porque ubicaba a los hablantes en el entorno de lo que fue la Misión de San Diego de Alcalá en la Alta California, eje de la formación de lo que hoy es la ciudad de San Diego, California.
Para los hablantes de San José de la Zorra, se explicó durante la presentación, la palabra kumiay se refiere a las laderas de los cerros o barrancas en las que, según su historia oral, se establecieron los primeros habitantes sedentarios.
Aunque algunos hablantes no reconocen el kumiay como etnónimo, explicó Gil Burgoin, la palabra tendría de raíz verbal meyay (ser), empinado o escarpado, y los procesos de reconfiguración étnica llevaron a que en los últimos años, sobre todo en el sur de San Diego, reclamaran para sí el termino kumiay. También se ha escrito frecuentemente kumiai, o, en inglés, kumeeyay.
A la presentación asistieron los autores Carlos Gil Burgoin, doctor en lingüística de El Colegio de México –quien dedicó los 10 recientes años a realizar este diccionario–, y Beatriz Carrillo Espinoza, hablante nuclear del kumiay, quien trabajó con Rosa María Silva Vega.
María de los Ángeles, hija de Rosa María Silva, platicó que varias generaciones de su comunidad “aprendimos español”; ahora “vamos a preservar nuestra lengua en los niños de primaria y secundaria”, porque ya tenemos diccionario.
El kumiay es una lengua “desplazada”, y el diccionario es un “cuaderno para tomar notas” que nació de la voluntad de una comunidad por preservar su pasado, y sólo sus “herederos” pueden decidir su “revitalización”, apuntó la lingüista Edna Pascacio Montijo, quien participó como comentarista.











