Bancas de hace un siglo ni siquiera se pueden utilizar
Martes 24 de febrero de 2026, p. 33
La falta de coordinación entre autoridades para el mantenimiento del Parque México, así como el incumplimiento de su reglamento por parte de los visitantes en los pasados ocho años, ha deteriorado de manera visible esta área verde de la colonia Hipódromo, en la alcaldía Cuauhtémoc. Apenas una decena de trabajadores –que se ven rebasados– asumen las labores de jardinería, mantenimiento del lago, control de plagas y cuidado de árboles.
Durante un recorrido se constató el desgaste de las bancas –que están por cumplir un siglo–; usuarios señalaron que las varillas expuestas y partes rotas evidencian su “deterioro mortal” y que “quienes deben hacer las restauraciones son personas certificadas”. Además, muchas son ocupadas día y noche por adultos en situación de calle, lo que impide su uso regular.
Otras infraestructuras dañadas son los tableros destinados a la señalética, que ahora están cubiertos por toda clase de publicidad.
Carlos, nombre ficticio para resguardar su identidad por temor a represalias, y que ha trabajado 18 años en el parque, explicó que al menos 20 mamparas están saturadas con anuncios de los restaurantes de la zona: “pegan ofertas de todo tipo”.
Canes andan sin correa o son amarrados a arbustos
Aunque las baldosas del reglamento expuesto en 1927 exponen mensajes como “agradecemos a usted nos comunique cualquier mal uso o maltrato que se le dé a este parque”, se encuentran maltratadas y con rayones. Pese a estar prohibido, también es común ver decenas de perros sin correa, heces sin recoger y mascotas amarradas a árboles y arbustos, prácticas que, según el personal, dañan la vegetación.
“Cuando se llama la atención a usuarios responden: ‘para eso te pagan’”, expuso Carlos. Al lugar llegan con más de una decena de perros sin correa; algunos cuidadores incluso los amarran a árboles, arbustos y plantas que terminan dañadas. “Ya acabaron con las plantas y la ciudadanía no apoya eso (cuidar las áreas verdes)”.
A eso se suma que en el espejo de agua artificial donde habitan patos y gansos se han registrado al menos 64 muertes de ejemplares derivadas de agresiones caninas y manejo inadecuado de usuarios. La eliminación de tlacuaches, frecuentemente confundidos con ratas, también ha alterado el equilibrio natural y favorecido la presencia de fauna nociva.
Un comerciante de la zona explicó que “la gente que no recoge su basura, las heces de sus perros principalmente, es lo que llama a los roedores”. Para combatir su proliferación se han instalado dispositivos de control con veneno no dañino para perros; sin embargo, muchos visitantes los retiran por desconocimiento.
También el deterioro de los juegos infantiles es evidente, así como la fuente monumental, que desde la administración de Sandra Cuevas está sin funcionar.











