Opinión
Ver día anteriorLunes 23 de febrero de 2026Ediciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
 
Mayúsculo
U

n rasgo notorio del entorno económico actual es el de los montos mayúsculos que alcanzan las transacciones que se operan y que comprenden a las deudas, las inversiones y la valoración de las empresas, en particular las del sector tecnológico.

Se informó en la revista británica The Economist que, este año, las cinco mayores empresas tecnológicas de Estados Unidos planean invertir 700 mil millones de dólares en los centros de datos requeridos para la expansión de los proyectos asociados con la inteligencia artificial (IA).

Se ha insinuado que los “datos son el nuevo petróleo” y las grandes sumas de dinero que captan se destinarán a procesarlo. El año pasado, la industria del petróleo y el gas invirtió, en comparación, 570 mil millones de dólares en la exploración y producción.

La cifra de inversión esperada en los centros de datos representa 2.2 por ciento del PIB de ese país registrado en 2025.

Por otro lado, se advierte la creciente financiarización en el sector tecnológico. Esto corresponde, en general, al predominio de los mercados, las instituciones y las transacciones financieras en la economía. El proceso que está en marcha en cuanto a las corrientes de recursos para sostener la inversión planeada en el sector tecnológico se basa cada vez más en la llamada colateralización de las transacciones, es decir, la creación de las garantías o respaldos que soportan las deudas. Esto ocurre, por ejemplo, en el caso de las unidades de procesamiento gráfico (GPU, por sus siglas en inglés) que son, en esencia, circuitos de procesamiento diseñados para acelerar y operar grandes cantidades de cálculos simultáneos en los modelos de la IA. Estos préstamos utilizan los circuitos de alta gama de la empresa Nvidia, cuyo valor de mercado se estima en 4.6 billones de dólares (o trillones, según se mide en Estados Unidos) como respaldo para conseguir el financiamiento.

Hacia el final de 2025, ese mercado de garantías ya había sobrepasado los 20 mil millones de dólares. Ésta es una cantidad aún reducida en cuanto a la magnitud de los instrumentos usados en los mercados de crédito. Pero la “ingeniería” financiera ha dado muestras de una gran versatilidad en la historia de las finanzas y los constantes excesos especulativos que se desatan. Así que tanto los circuitos electrónicos (chips), como el poder de procesamiento que generan, son potenciales bases para la financiarización.

Hay que recordar que el proceso de colateralización de los créditos fue la esencia de la crisis financiera de 2007, que en aquel caso se centró en la especulación exacerbada en el mercado de las hipotecas chatarra. El exceso financiero es un rasgo predominante en la economía, en un escenario en el que las cantidades que se consideran son mayúsculas.

En The Atlantic se recoge el caso de la empresa mencionada pocas veces CoreWeave, creada en 2021 y que se considera como una de las más relevantes en el campo de la IA. En los meses recientes, anunció una sociedad con OpenAI, de Altman, por un monto de 22 mil millones de dólares, otra con Meta por 14 mil millones y una más con Nvidia por 6 mil. Eso da cuenta de una enorme revaluación de dicha empresa que se dedicaba la criptominería, con cero ganancias y una deuda millonaria. Todo un mayúsculo proceso. ¿Cuánta distorsión admiten las transacciones financieras y cuál puede ser el desenlace de estos procesos? ¿Cómo acabará este fenómeno de las valuaciones extremas provocadas por el auge tecnológico? Como ejemplo está la reciente operación de Musk de la fusión de sus empresas SpaceX y xAI, otra vuelta a la tuerca del financiamiento potenciado.

La inversión relacionada con la IA está creciendo de modo relevante tanto en términos nominales como en proporción al PIB y representa una parte significativa del impulso al crecimiento económico. Las necesidades de inversión que representa esta industria exponen la tensión que existe en la relación entre el flujo esperado de ingresos que se generan y la deuda que se contrata. El asunto lleva a considerar que la sustentabilidad del auge actual del sector depende de que se cumplan las expectativas de ganancias en la cantidad y los plazos esperados. Hoy eso es incierto. Esto tiene que ponerse en la perspectiva de la manera en que han evolucionado las valuaciones de mercado de dichas empresas. Estas valuaciones son, también, mayúsculas y se sostienen en las expectativas de ganancias sobre precio pagado por las acciones. ¡ Big is beautiful!