Derrota al Monterrey y es tercero en la liga
Lunes 23 de febrero de 2026, p. a12
En los alrededores del estadio Olímpico Universitario, la nostalgia es un motor emocional. Los recuerdos cuelgan de las rejas con las camisetas retro de Hugo Sánchez, los coloridos trajes de portero de Jorge Campos o imágenes de ex jugadores que ganaron el bicampeonato de 2004, porque el presente de Pumas ya no vende, afirman vendedores informales. Las antiguas figuras cargan con el peso histórico que el actual plantel aún no tiene. En lugar de aquellos capítulos de una época dorada, el equipo se refugia en victorias colectivas ante la falta de nuevos referentes, incluida la de ayer 2-0 sobre el Monterrey con la que se mantuvo invicto en la Liga Mx y como tercer lugar en la tabla de posiciones.
Mientras la cantera parece una línea de producción detenida, los aficionados auriazules ya no buscan la novedad, sino la pertenencia: jugadores que bajen del autobús y se detengan a firmar autógrafos, que salven partidos como Keylor Navas o al menos sientan la camiseta como propia. Don José lleva 30 años vendiendo tacos de canasta frente a la Facultad de Medicina. La gente lo busca, se acerca a pedir varias órdenes y luego emprende el camino al estadio por el circuito escolar. “Antes los chavos llegaban cantando desde el Metro Copilco, ahora sólo hablan de refuerzos que no rinden”, mencionó, rodeado de clientes. Aquella protesta silenciosa tuvo respuesta en el partido.
Las dos jugadas de gol ante Rayados empezaron por derecha y terminaron en los pies del colombiano Álvaro Angulo, refuerzo en quien confió el técnico Efraín Juárez desde su llegada al equipo. El lateral izquierdo avanzó hasta el área contraria y definió a un solo toque como cualquier centro delantero (9 y 24). Más que un rival de jerarquía, el Monterrey –cuya nómina está tasada en 71.8 millones de dólares, según el sitio especializado Transfermarkt– pareció un principiante. Cometió errores, intentó compensar la falta de creatividad con remates de larga distancia, pero Navas se adueñó de la pelota cada vez que apareció bajo los tres postes.
Desde la eliminación en primera ronda de la Copa de Campeones de la Concacaf, Pumas se propuso no perder ningún partido en la Liga, especialmente en Ciudad Universitaria. Superó a Tigres, Santos y Puebla, además del codiciado plantel de Rayados. Por los pasillos y las zonas más cercanas al pebetero, aquella nostalgia por las viejas glorias del club derivó en muestras de reconocimiento a nivel grupal. Más de 21 mil 867 personas despidieron con aplausos a los jugadores, encendieron luces, cantaron el “¿Cómo no te voy a querer?” con camisetas de Hugo Sánchez, Jorge Campos y Cabinho, pero valoraron al mismo tiempo el esfuerzo de quienes buscan ser algún día sus nuevos referentes.
Del lado del Monterrey, hasta ahora fuera de la zona de liguilla con sólo 10 unidades, hubo poco que celebrar. Ataques del español Sergio Canales y el serbio Uros Durdevic sirvieron sólo para que Navas regalara estampas fotográficas en el aire. “¡Portero, portero!”, gritaron desde las gradas, aunque la memoria de los auriazules no es olvidadiza. A su ingreso en los minutos finales, y ya con el encuentro resuelto, el colombiano José Caicedo recibió silbidos y reproches de sus propios seguidores, luego de una serie de cortocircuitos por su bajo nivel de juego.











