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Tendencias energéticas: la quinta
E

fectivamente, la transmisión eléctrica constituye uno de los pilares invisibles, pero sorprendentes del desenvolvimiento económico, energético y eléctrico actual.

A decir de los especialistas de Cigre (Consejo Internacional de Grandes Redes Eléctricas), al menos hay siete novedades estructurales. 1) líneas de corriente directa de muy alta tensión (HVDC), que permiten corredores terrestres y submarinos, con transporte masivo controlable; 2) tecnología que permite convertir corriente alterna (AC) en corriente directa (DC) y viceversa, que facilita la integración de renovables, enlaces offshore y acoplamientos flexibles; 3) HVDC multiterminal / redes DC malladas ( supergrid); 4) Redes híbridas AC/DC (superposiciones DC sobre redes AC existentes) que aumentan capacidad y control de flujos; 5) Grid-forming inverters (GFM) proporcionan estabilidad y operación con alta penetración de recursos basados en inversores; 6) condensadores síncronos, que otorgan inercia, cortocircuito y soporte de tensión en sistemas débiles; 7) Sistemas de baterías (BESS, Battery Energy Storage Systems) que dan servicios de estabilidad, contingencia y diferimiento de transmisión.

Sí, en un mundo que resuelve sus necesidades de energía útil con una participación de poco más de 20 por ciento con electricidad. Y de ésta, 60 por ciento proviene de fuentes fósiles contaminantes.

En México también resolvemos nuestras necesidades de energía útil con apenas 20 por ciento de participación eléctrica. Pero éste sólo representa 7 por ciento de la energía primaria consumida, por lo que emitimos alrededor de 600 millones de toneladas anuales de gases de efecto invernadero. ¿Cómo disminuirlas absoluta y relativamente?

El reto es de mediano y largo plazos. ¡Hay que enfrentarlo! El doble no circula de dos días de esta semana es, apenas, una pobre medida. Lamentablemente. Los nuevos hábitos sociales –prioritariamente en movilidad masiva de personas y bienes– deberán asumirse en el corto plazo, para tener logros en el mediano y largo.

Y, sin duda, mejores condiciones de vida. Mi trabajo cotidiano con compañeros invaluables –docente y gubernamental– se inscribe y se inscribirá en nuestra lucha común por nuevos hábitos sociales. Sí, los que nos permitan limpiar –al menos en este aspecto– nuestro mundo. Sin olvidar –sin fariseísmos– que apenas 10 por ciento de la población mundial con los mayores ingresos son responsables de la mitad de las emisiones.

Y sólo uno por ciento de la población “más rica” produce más emisiones que la mitad de la población con menores ingresos en el mundo. La mitad “pobre” sólo emite 12 por ciento, básicamente por sus necesidades en el hogar y sus requerimientos de transporte. Sí, actualmente la relevancia histórica de los sistemas de transmisión se expresa en su capacidad de articular territorios, industrias, localidades. Y todo –es la desiderata– para impulsar una de las líneas estratégicas en lucha contra la pauperización de la naturaleza y de la sociedad, la penetración astuta y prudente de fuentes de energía renovables y limpias.

Mi aspiración personal es alcanzar relativamente pronto un 40 por ciento de participación de la electricidad en la energía final. Y de ahí “arrancar” a unos usos finales logrados con electricidad, entre ellos la movilización masiva y racional de personas y bienes, en un sistema planeado de movilidad social progresiva y limpia.

En este sentido, es interesante el Sistema Europeo de Transmisión, una red sincronizada que conecta prácticamente a todos los países del continente. Coordinada por Entso-E (European Network of Transmission System Operators for Electricity). Es, en términos técnicos y geopolíticos, la mayor área síncrona del orbe. Opera a 50 hercios.

Más de 400 millones de personas suministradas de una electricidad hoy generada con 70 por ciento de energías limpias: sí renovable ( 50 por ciento) y nuclear (20 por ciento).

No obstante, apenas permiten no más de 25 por ciento de penetración eléctrica en usos finales. En el contexto de la transición energética, su sentido y orientación básicos se amplifican. Hoy en día las redes no sólo transportan energía, estabilizan sistemas complejos, coordinan flujos variables y habilitan nuevas zonas de generación.

Y, por su parte, la electrificación creciente de los balances de energía final, de energía útil, redefinen su importancia estratégica. La red deja de ser infraestructura pasiva para convertirse en arquitectura sistémica de lucha contra la desigualdad. De condición para la justicia energética. De veras.

NB Con especial reconocimiento a los mandos medios y superiores jubilados de la Comisión Federal de Electricidad (Anajum), parte importante del esfuerzo de electrificación justa de México.