Opinión
Ver día anteriorDomingo 22 de febrero de 2026Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
 
Trump y la mariposa monarca
T

rump con su orden ejecutiva sobre glifosfatos excede sus facultades y asegura estocada al fenómeno migratorio de la mariposa monarca.

El pasado 18 de febrero, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva en la que, por razones “de seguridad y defensa nacional”, se fomenta la producción y el uso de glifosfatos en Estados Unidos de América.

Esta orden ejecutiva se sustenta en el Acta de Producción de Defensa e instruye a la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, a hacer lo “necesario para implementar la orden presidencial” y para garantizar la cadena de abasto de bienes que garanticen “la alerta militar y defensa nacional”.

Estos mismos días, el 20 de febrero, la Corte Suprema de Estados Unidos dictó una resolución respecto a que el presidente Trump “excedió su autoridad” con el tema de las tarifas arancelarias. Siendo la mariposa monarca una especie trinacional México-Canadá-Estados Unidos, Trump también se excedió en sus facultades al adoptar medidas respecto a los glifosfatos, que implican la extinción de una especie trinacional.

La investigadora Vani Hari, líder del movimiento Hacer America Sana de Nuevo (MAHA, por sus siglas en inglés), declaró: “La orden parece estar redactada en la junta de consejo de las compañías químicas”. Hari continuó: “La protección de los productos tóxicos es en una dirección peligrosamente equivocada”, y terminó diciendo: “la verdadera seguridad nacional es proteger a las familias, los granjeros y a los niños, y no a las empresas productoras de tóxicos”.

“El presidente Trump se burla de los votantes que lo apoyamos al comprometerse con los glifosfatos”, declaró Kelly Ryerson, dirigente en MAHA, quien ha presionado para sacarlos del mercado. Declaró Ryerson: “Expandir la producción de glifosfatos es perpetuar el sistema tóxico de producción de alimentos que ha creado una población americana enferma e infértil”.

Lori Ann Burd, directora del prestigiado Centro para la Biodiversidad Biológica (CBB) de Estados Unidos, calificó la orden ejecutiva de Trump como “una vomitiva carta de amor de Trump a las grandes compañías de pesticidas del mundo”.

La orden ejecutiva explícitamente da inmunidad y libera de responsabilidad civil a Bayer/Monsanto, ya que siendo su cumplimiento obligatorio, explícitamente cita que “en ninguna persona recaerá la responsabilidad “por “ningún acto” derivado del cumplimiento de la orden ejecutiva.

A pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado al glifosfato cancerígeno del tipo 2-A, en especial por producir un cáncer llamado linfoma no Hodgkin (LNH), la orden ejecutiva ocurrió tres días después de que Bayer/Monsanto, que ya ha pagado millones de dólares, puso sobre la mesa 7 mil 250 millones de dólares adicionales para de una vez por todas dar por terminadas las demandas en su contra, así como las que vinieran a futuro.

Trump, ignorante de la agroecología y del trabajo científico de valientes luchadores por la vida, como Víctor Manuel Toledo, en la orden ejecutiva se equivoca al decir que “no hay alternativa al uso de herbicidas basados en glifosfatos”.

Los glifosfatos fueron diseñados y son muy eficaces en acabar con las hierbas naturales, entre las que se encuentra el algodoncillo ( Asclepias), del que depende la permanencia del fenómeno migratorio de la mariposa monarca. Durante sus metamorfosis en la etapa de larva, la monarca pone sus huevecillos y se alimenta exclusivamente de esta planta, de la que además obtiene su defensa contra depredadores.

Según las mediciones del World Wildlife Fund de Estados Unidos, entre 1996 y 2026, la población de mariposas monarca ha disminuido en más de 90 por ciento. Lo que es peor: la tendencia es a su extinción. La principal causa de esta tragedia es el uso indiscriminado de glifosfatos en Estados Unidos.

Hace años, platicando en los santuarios de Michoacán con el experto mundial en mariposas monarca Lincoln Brower, me dijo: “Lo que pase con la mariposa monarca es un atinado indicador de lo que le puede pasar a la humanidad si no cuida la naturaleza”.

Desde su tumba puedo escuchar la voz del profesor Brower gritando que la orden presidencial de su compatriota a favor de los glifosfatos es una estocada en contra de plantas como el algodoncillo o insectos como la mariposa monarca, que parecieran insignificantes, pero que son un atinado indicador de la incertidumbre que generan los gobiernos como el de Donald Trump cuando su lógica es lo militar y el lucro, y que exhiben su ignorancia de la pesada responsabilidad que implica la extinción de una especie.

* Ambientalista