Domingo 22 de febrero de 2026, p. 13
México está en el radar mundial y, junto con otros mercados emergentes, continuará beneficiándose del interés del capital internacional, aunque el contexto global no está exento de retos.
Los mercados emergentes, como el mexicano, son economías y sistemas financieros que están creciendo rápido y conectándose cada vez más con el mundo. No son potencias desarrolladas como Estados Unidos o Alemania, pero sí muestran un dinamismo claro: expansión de sus clases medias y oportunidades de inversión que resultan atractivas para el capital.
De acuerdo con Skandia, holding financiero con más de 65 años de historia en Latinoamérica, México participa claramente como mercado emergente. Instituciones como MSCI incluyen al país dentro de su EM Index (índice de mercados emergentes), que agrupa economías con características de crecimiento y apertura financiera, como Brasil, China, India, Corea, y Sudáfrica, entre otros. Esto significa que el capital global ve a México como una economía con riesgo-rendimiento atractivo, susceptible de atraer fondos de inversión, tanto en renta variable como en fija.
En un entorno en el que las tasas de interés internacionales tienden a moderarse y el dólar muestra periodos de debilidad, los activos de mercados emergentes pueden resultar aún más atractivos.
Así es como los mercados emergentes están captando un volumen sin precedente de inversión. La entrada de casi 99 mil millones de dólares en enero pasado marca un punto de inflexión en la asignación global de capital, y el flujo total de 2025 refleja el apetito renovado por regiones que ofrecen crecimiento a largo plazo, reveló Skandia.
No está exento de retos
“México se beneficia del interés de los inversionistas, especialmente en deuda y sectores financieros, aunque el aprovechamiento de estas oportunidades dependerá de políticas internas y de la evolución del entorno macroeconómico global.”
Sin embargo, factores como la política fiscal interna, el clima político y las expectativas de crecimiento económico influirán de manera importante en la capacidad de México para mantener y ampliar la participación de estos flujos.
En 2025 hubo una fuerte demanda por deuda pública de mercados emergentes, especialmente en países con políticas macroeconómicas estables y diferenciales de tasa atractivos, lo cual ha convertido a ámbitos de renta fija en destinos preferidos de los inversionistas que buscan rendimiento sin renunciar completamente a liquidez.












