Domingo 22 de febrero de 2026, p. 3
Los nueve cuentos del libro Las máquinas enfermas (Páginas de Espuma), marcados por la presencia de la inteligencia artificial (IA), se centran en “las experiencias humanas del uso y abuso de esta tecnología en la vida cotidiana”, explicó el escritor Alberto Chimal en torno al título que se presentó ayer.
El narrador mencionó a La Jornada que su exploración se dirige a cómo “determinados usos de estas aplicaciones van a cambiar la vida de los seres humanos, pero también cómo se inmiscuye en nuestra cotidianidad y la cambia. Ese es el fenómeno más importante en este momento”.
Puso por ejemplo que ya hay personas que desarrollan adicciones a los chatbots y “llegan a depender de forma emocional hasta un grado de lo más inquietante: gente que se enamora, que depende sentimentalmente de su aplicación en el teléfono”.
El autor relató que en su texto describió a un político enganchado a dicha herramienta y que tiene una crisis cuando la pierde. También se reportó que el primer ministro de Suecia subió documentos oficiales a su modelo generativo y le preguntaba sobre decisiones políticas.
Alberto Chimal, quien estudió ingeniería en sistemas computacionales, dijo que ya no era tanto preguntarse “si ChatGPT podría hacer esto o si Grok podría hacer esto otro. Pueden hacer cosas sorprendentes, incluso tener aplicaciones interesantes y verdaderamente útiles. La cuestión importante es qué está detrás de ellas o quién está detrás de ellas”.
Hizo énfasis en que llamarle “inteligencia artificial” ya tiene un sesgo, porque sus procesos no son equivalentes a la inteligencia; “además, nos los venden como si fueran neutros y no tuvieran intereses detrás, como si fueran un destornillador, pero no es el caso.
“Todas estas herramientas son propiedad de algún empresario supermillonario, de alguna empresa con gran poder político y económico que defiende sus propios intereses y trata de obtener la máxima ganancia posible. Esa no es una actitud neutra ni desinteresada.”
Las empresas, continuó el también tallerista, “que desarrollan modelos generativos, también tienen redes sociales, servicios de cómputo y de vigilancia y recolección de datos, o sea, es un mundo en el cual muchos productos de consumo, juguetes digitales y sustitutos o complementos de la compañía humana están controlados por gente interesada no en el beneficio de la humanidad, sino su cartera”.
Estos productos se ofrecen con una especie de imagen idealizada y fantasiosa, continuó el escritor, “de manera deshonesta, pues esa oligarquía tecnológica dueña de los modelos de lenguaje de gran escala como ChatGPT o Gemini tiene el interés de que abracemos su tecnología y nos rindamos a ella.
Son personas como “Elon Musk, quienes tienen ilusiones o fantasías de superioridad que desde afuera parecen dementes, pero están sostenidas en ideas de supremacismo racial, eugenesia y otras posturas francamente aterradoras”.
Chimal refirió que el último cuento del libro, “El sueño del héroe”, trata de un magnate “que cumple el deseo de eliminar a la gran mayoría de la humanidad y quedarse con sus asociados a cargo del planeta, que es una idea que tienen algunos de los más extremistas dentro de esta élite tecnológica”.
Alertó que las aplicaciones en las que se invierte más dinero y esfuerzo “son militares, de vigilancia y control de poblaciones, desde cámaras que sin consentimiento de quien las compró pueden identificar personas, hasta sistemas de misiles guiados que se experimentan para identificar blancos y hacer ejecuciones sumarias sin supervisión. Me preocupa la dependencia y adicción personal, pero también esos grandes proyectos de control”.
Las máquinas enfermas se presentó ayer en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.












