Samir Flores aún convoca a la rebeldía
amir Flores Soberanes, campesino nahua y defensor del territorio, asesinado hace siete años en el contexto de su lucha contra el Proyecto Integral Morelos (PIM), ha trascendido a su natal Amilcingo y a las luchas de los pueblos de México. Su nombre y figura recorren los caminos que siguen las resistencias en muchas partes del mundo. Samir es de todos y de todas.
“Crecer donde Zapata luchó por el derecho a la Tierra provocó que Samir se asumiera heredero de esa tradición de resistencia campesina, que entiende la Tierra no como mercancía, sino como sustento y dignidad. Su lucha no fue individual. Fue parte de un proceso colectivo que defendía el territorio, el agua y la vida frente a un megaproyecto impuesto. Su voz se convirtió en un puente entre comunidades, y también en una “denuncia constante contra la manera en que el poder económico y político operaba en la región”, dicen acertadamente sus compañeros y compañeras de lucha que lo honran en la cotidianidad de la siembra y en la defensa de lo que les pertenece. “Ya nos quitaron a Samir”, dicen. Y en lugar de arrinconarlos, se echaron pa’ delante.
Hoy la lucha ya no sólo es por justicia para Samir, ni sólo contra los megaproyectos de muerte en Morelos, sino “por todos los que vivimos en este México tan lastimado y violentado”, señala el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua, Morelos, Puebla y Tlaxcala, organización que, junto al Congreso Nacional Indígena, denuncia que México es una gran fosa común en un territorio militarizado.
Las muertes, las desapariciones, el feminicidio, el despojo, la gentrificación, el desplazamiento forzado, la guerra contra las comunidades zapatistas y contra el resto de pueblos originarios, son parte de las tragedias que se unen estos días alrededor del séptimo aniversario del asesinato de Samir.
El pasado 16 de febrero, se inició un juicio plagado de inconsistencias. Los de arriba están lejos de querer, o poder, investigar a quiénes ordenaron el asesinato de Samir. Están haciendo un circo en lugar de un juicio, pero ahí no está la apuesta ni del Frente de Pueblos ni de las demás organizaciones, sino en su permanente rebeldía. Y Samir los sigue convocando, porque no hay reversa.












