Sábado 21 de febrero de 2026, p. 18
Buenos Aires., En un clima de alta tensión, pasada la medianoche la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de ley de Reforma Laboral –aún queda pendiente su votación en el Senado– en un debate que transcurrió entre indicios y sospechas de la virtual “compra” de gobernadores y legisladores de varias provincias, con 135 votos favorables y 115 negativos, la mayoría de estos últimos del peronismo de Unión por la Patria, Izquierda Unida y otros sectores políticos.
Minutos antes de conocer el resultado, terminó un paro nacional organizado por los vecinos en toda la capital con un cacerolazo como muestra de rechazo e indignación.
Uno de los momentos más duros fue el ver la complicidad con el oficialismo de algunos gobernadores y legisladores provinciales de sectores del peronismo, que llegaron a sus cargos por el voto de los militantes peronistas, quienes se sintieron traicionados y pidieron su expulsión del partido. Se prevé que el proyecto sea votado en el Senado el 27 de febrero para convertirlo en ley, antes de la Asamblea Legislativa en la que el Milei inaugurará las sesiones ordinarias del Congreso.
Sin pago de horas extras
La reforma introduce cambios muy fuertes en el sistema de convenios colectivos de trabajo; limita el derecho de huelga en los servicios públicos; crea el Fondo de Asistencia Laboral (FAL) para financiar despidos; reduce las indemnizaciones y establece un banco de horas para no pagar horas extras, algo que viola todos los derechos existentes.
Las medidas son un duro retroceso social y “una señal política para los especuladores financieros, quienes tendrán el suculento negocio del Fondo de Adecuación Laboral. Analistas locales aseveran que la reforma es un mecanismo de precarización de los trabajadores”.
Ayer tres personas resultaron con heridas leves en una explosión en la Escuela Superior de Gendarmería Nacional Argentina, en Buenos Aires, cuando personal de la fuerza manipuló un paquete de correspondencia que permanecía resguardada en el piso 11 desde hacía por lo menos cuatro meses, hasta que fuera abierta.
Una versión más amplia de esta nota en La Jornada en línea: https://bit.ly/4rXEVXh












