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Comerciantes se instalan en los márgenes del río

Guatemaltecos cruzan el Suchiate para los festejos de la Cuaresma
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▲ Debido al bajo nivel del afluente, de apenas 20 centímetros, algunos visitantes atraviesan caminando y otros en balsas.Foto Édgar H. Clemente
Corresponsal
Periódico La Jornada
Sábado 21 de febrero de 2026, p. 23

Suchiate, Chis., Cientos de guatemaltecos cruzan hacia México a pie por el río Suchiate como parte de las actividades religiosas, artísticas, culturales y comerciales que celebran, en ambos lados de la frontera, en el marco de la Cuaresma.

Heyman Vázquez Medina, párroco de la iglesia San Andrés Apóstol en Ciudad Hidalgo, dijo que los católicos del vecino país veneran al Señor de las Tres Caídas, cuya parroquia se ubica en el poblado de Tecún Umán –en el lado guatemalteco– y posteriormente llegan a México para turistear y comprar artículos personales, del hogar y abarrotes.

“Allá hacen sus peregrinaciones, sus romerías y he visto cómo la gente realiza sus oraciones, llevan sus ofrendas y después que van a la iglesia, los feligreses ya se vienen aquí (a México), pues es la fiesta comercial”, contó el religioso.

De acuerdo con lo que le han dicho los peregrinos, este año han pedido principalmente por el cuidado de sus familiares en Estados Unidos, que padecen el endurecimiento de las políticas migratorias del presidente Donald Trump.

Elmer Vázquez Gallardo, alcalde de Suchiate, aseguró que es una tradición de muchos años en la que se hermanan los pueblos de ambas naciones y reflejan el permanente intercambio que existe en esta región de la frontera sur.

El edil añadió que en el lado mexicano se celebra la Feria Internacional de Suchiate, en la que se prepara una cartelera con artistas nacionales –en la inauguración estuvo Edith Márquez y recientemente el grupo Kpaz de la Sierra– y se despliega un amplio operativo de seguridad para garantizar la tranquilidad de los visitantes.

Antonieta Itzep y sus padres viajaron casi cinco horas desde el poblado de Totonicapan para participar en las actividades religiosas y comerciales en la frontera.

“Venimos cada año a visitar a las iglesias y hacer unas compras. Ya es una tradición, año tras año, porque la peregrinación no tiene una fecha de vencimiento”, expresó.

Pascual Tulul Tambriz recuerda que desde muy joven participa con su familia en la procesión del Señor de las Tres Caídas. Hoy a sus 50 años ve cómo sus hijos y nietos también se suman a la festividad aun cuando viajaron siete horas desde la comunidad de Sololá.

Debido al bajo nivel del afluente –de apenas 20 centímetros de profundidad en algunas partes– los visitantes cruzan caminando, aunque los balseros que operan en la zona construyen diques de arena para hacer navegable el afluente y poder ofertar los cruces en las balsas hechas de tablas y cámaras de neumáticos, en las que también mueven las mercancías.

En las márgenes del río, en ambos lados de la frontera, decenas de comercios se establecen con venta de artículos de cocina, productos de abarrotes, ropa, calzado, electrodomésticos y otros, donde los guatemaltecos aprovechan un mayor poder adquisitivo por su moneda el quetzal que equivale a 2.23 pesos mexicanos.