El director Harpviken ofrece más transparencia sobre la designación
Martes 17 de febrero de 2026, p. 19
El director del Instituto Nobel Noruego, Kristian Berg Harpviken, afirmó que esperaba incrementar la transparencia en torno al proceso de selección en un intento por defenderse de las acusaciones de parcialidad lanzadas contra él por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump y sus partidarios.
“La estrategia para aclarar el ambiente es simplemente hablar del tema”, expresó Harpviken en una entrevista con The Atlantic. Aunque se negó a mencionar a Trump por su nombre, refiriéndose a él sólo como el “candidato en cuestión”, explicó que la estrategia busca asegurar que las masas comprendan el trabajo del instituto.
“Un candidato que haga campaña agresivamente no será penalizado ni se le darán privilegios”, afirmó Harpviken.
“Consideramos importante que la mayor cantidad posible de personas comprenda cómo trabajamos y cuáles son nuestros principios”, declaró Harpviken a The Atlantic. “Que quienes presionan para obtener el premio sean receptivos o no está fuera de nuestro control”.
The Daily Beast contactó a la Casa Blanca para obtener comentarios. En un correo electrónico a The Atlantic, la portavoz presidencial, Anna Kelly, declaró: “el mandatario Trump merece el Premio Nobel de la Paz con creces”.
A lo largo del año pasado, el jefe de la Casa Blanca aseguró que él merecía ese galardón, que fue conferido a la venezolana María Corina Machado, quien durante mucho tiempo abogó por una intervención militar contra su país.
Jonas Gahr Støre, primer ministro de Noruega, relató a The Atlantic, que un domingo del mes pasado envió un mensaje de texto a Trump proponiendo un diálogo para encontrar una salida a la inminente crisis sobre Groenlandia, el territorio danés que el mandatario estadunidense ha amenazado públicamente con apropiarse.
El día anterior, Trump amagó con aranceles a varios países europeos que enviaron soldados al territorio ártico en una muestra de unidad con Dinamarca.
Store sugirió a Trump que “de-sescalaran”, a lo que el magnate contestó: “estimado Jonas, considerando que su país decidió no otorgarme el Premio Nobel de la Paz por haber detenido ocho guerras más, ya no siento la obligación de pensar exclusivamente en la paz, aunque siempre será predominante, sino que ahora puedo pensar en lo que es bueno y apropiado para Estados Unidos”, y concluyó insistiendo en el “control total y completo de Groenlandia”.
En sus primeras declaraciones extensas sobre el intercambio de opiniones, el primer ministro mencionó que no le sorprendió la comunicación, plagada de quejas, porque ya conoce la obsesión de Trump con el Nobel de la Paz. Le ha dicho repetidamente que la presión no ayudará a su causa, dada la forma en que se toman las decisiones sobre los galardones y que le subrayó que la decisión del ganador es tomada por “un comité independiente”.












