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Si tienes un megáfono, no dejes que los nazis de EU te lo quiten: Margaret Atwood

La escritora canadiense cerró el festival literario de San Miguel de Allende, donde reside por temporadas // Habló de sus memorias ante un millar de personas

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Periódico La Jornada
Martes 17 de febrero de 2026, p. 5

San Miguel de Allende, Gto., En una velada marcada por su bonhomía y humor chispeante, la escritora canadiense Margaret Atwood, quien ha escrito una de las distopías más conocidas en el mundo modernos afirmó con certeza que sus libros “son bastante chistosos”. Al escribir, agregó la novelista que ahora reside en esta ciudad, siempre se llega a otro mundo, a veces doloroso o dantesco.

En la conferencia magistral con la cual concluyó el Festival Internacional de Escritores y Literatura en San Miguel, la autora de El cuento de la criada sostuvo una conversación con su compatriota Merilyn Simonds, en la que recordó que en una marcha contra la guerra de Vietnam unos soldados le quitaron un altavoz. “Si tienen un megáfono, agárrenlo bien. No dejen que los nazis estadunidenses se lo quiten”, aconsejó, lo cual generó una tanda de aplausos.

Atwood, quien habita por temporadas en la ciudad guanajuatense y es una de las patrocinadoras del encuentro literario, sustituyó de emergencia a Ayana Mathis, quien por motivos personales canceló su participación. A minutos de anunciarse el cambio de la conferencista, las localidades se agotaron.

Las carcajadas recurrentes fueron el resultado de la charla en la que Margaret Atwood desarrolló una animada tertulia sobre libros, percepciones sobre la literatura y el trabajo escritural, las experiencias personales que se plasmaron de alguna forma en los más de 60 títulos que ha escrito en su carrera, así como un emotivo recuerdo de su coexistencia con su pareja, Graeme Gibson. También denotó su compromiso político en favor de la libertad.

Margaret Atwood, en todo momento sonriente, se encontró con un público en su mayoría formado por mujeres estadunidenses, en un ambiente que un ciudadano de esa nacionalidad calificó de “profundamente sorprendente” por la enorme asistencia en el recinto. Un cariñoso encuentro de los lectores con la novelista canadiense en el clima caluroso de esta ciudad del Bajío mexicano.

“Siempre puede ser peor”

En torno a Libro de mis vidas, las memorias publicadas en 2025 por el sello Salamandra, la novelista recordó que uno de sus editores la convenció de plasmar su existencia: “Decidí que una autobiografía es algo que se puede recordar, que escribiría lo que recuerdo.

“Es distinto a que alguien haga tus memorias, porque tiene que hacer mucha investigación. Cuando lo haces tú no tienes que hacer tanta investigación, a menos que pongas cosas de tus hermanos” (lo que provocó nuevamente la hilaridad de los asistentes).

La también poeta mencionó que “uno puede recordar las catástrofes, las estupideces que hiciste, las que hicieron los demás, lo malo que te hizo otra gente y no tanto lo que hiciste a otros. Eso te lo quedas”.

La también activista política contó: “la gente de mi edad, especialmente ante el gobierno de Donald Trump, dice: ‘esto es lo peor que nos podía pasar’. Yo nací en 1939 y les puedo decir que no es: puede estar peor; sin embargo, podremos sobrevivir. La gente mayor estamos aquí para decir esto: ustedes van, y vamos, a salir adelante”.

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▲ En el Festival Internacional de Escritores y Literatura en San Miguel, la autora recordó que en una marcha contra la guerra de Vietnam unos soldados le quitaron un altavoz.Foto Roberto García Ortiz

Añadió: “vivimos en un momento de cambio, de revolución y no está nada bajo nuestro control. Estamos siendo bombardeados; a todos nos afecta. Cuando las cosas se mueven y difieren de lo que han sido, si lees historia, te darás cuenta de que hubo muchos momentos en que todo cambió. Me interesa particularmente la revolución francesa, cuando cambió el orden viejo para dar lugar a lo nuevo”.

La constante candidata al Premio Nobel de Literatura reiteró que “estamos en un momento complicado que genera mucha ansiedad, pero saldremos adelante. Nos desarrolla conciencia de lo que estamos pasando, porque hay cosas que dábamos por hecho, como que el periodo de la Segunda Guerra Mundial a la fecha en Estados Unidos parece desmoronarse.

“Eso no me hace feliz, porque no sabemos si lo que seguirá será necesariamente mejor. Tenemos la sospecha de que no lo será, pero podemos decir: ‘estadunidenses, no estamos enojados con ustedes; los canadienses somos sus amigos’. Tenemos que seguir conservando estos puentes entre los países y las culturas. No es un problema entre gente, es un problema de un gobierno, y lo sabemos.”

Eres lo que lees

El magnate Elon Musk, añadió Atwood, no “sé por qué gana tanto dinero. Lo que sí sé es que yo no me voy a ir a vivir a Marte. Parece que él si se quiere ir. Es la única persona a la que no le gusta la gente”.

Para la crítica literaria, los escritores vienen de un ambiente, y si la “cultura es importante, te preguntan cuál es el estatus actual de la mujer. Siempre tendré que preguntar de qué mujeres están hablando, de las que viven dónde y qué edad tienen. Es que no todos viven como uno”.

También se pronunció por que los autores son lo que han leído. “Toman su don en parte de otros escritores que les dieron algo en sus lecturas”.

Durante la charla y apoyada en su más reciente título, conversó sobre el momento en que abandonó la carrera de biología y se descubrió poeta. Entonces se mudó de Canadá ante el descubrimiento de que “era difícil que se publicaran las novelas canadienses, y fue lo que más me sorprendió a la edad de 23 años”.

Habló de los cambios de esa Margaret joven que creció y se transformó con el tiempo; al igual que “el mundo cambia, lo que escribes cambia y tu perspectiva, porque, como dicen: ‘si el joven hubiera sabido y el viejo hubiera podido...’”

En torno a la labor literaria, la autora expuso que a diferencia de los cantantes de ópera, cuya equivocación se puede notar durante sus presentaciones, “en la escritura siempre puedes revisar. Por eso no canto más que en los aeropuertos.

“La lectura y la escritura suceden en distintos lugares. Escribes en un lugar y en un espacio personal. En algún otro lado, si tienes suerte, alguien te está leyendo. Y nunca estamos en el mismo momento ni en el mismo lugar.”

Al final de la conferencia magistral, la sonriente Margaret Atwood recibió un aplauso de pie del casi millar de asistentes.