Sábado 14 de febrero de 2026, p. 27
Muchas de las habilidades STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), se construyen en espacios cotidianos o informales, como puede ser en juegos de video, redes sociales o plataformas de creación de contenido, planteó la doctora Ruth Contreras Espinosa de la Universidad de Barcelona.
La experta detalló que “los videojuegos no son mero entretenimiento”, pues incrementan la alfabetización digital, desarrollan y fortalecen la capacidad de interpretar reglas, la investigación y planeación, pensamiento espacial, resolución de problemas, gestión de recursos y simulación de sistemas complejos, entre otras destrezas.
En la ponencia STEM más allá del laboratorio: videojuegos y aprendizaje informal, expuesta en el Primer Congreso Internacional y Cuarto Congreso Nacional Multidisciplinario Mujeres en la Ciencia, comentó también que en el mundo de las competencias profesionales de videojuegos comienzan a destacar cada vez más mujeres jugadoras.
La doctora en ingeniería multimedia formada en la Universidad Politécnica de Cataluña detalló algunas de las competencias que desarrolla el juego Never Alone (Kisima Ingitchuna), que narra el viaje de Nuna y Fox en una fuerte ventisca en Alaska.
Creado en colaboración con la comunidad del nativos de esa región, es capaz de desarrollar diversas habilidades como gestión de riesgos, adaptación, estrategia compartida, lógica contextual, pensamiento colaborativo y anticipación, por ejemplo.
La especialista habló de su experiencia: “empecé hace muchos años, no sólo como jugadora, sino también como desarrolladora de juegos, lo que me llevó a tener diversas reflexiones. No sólo jugar me ayudó a construir mi futuro, sino también para realizar diversas investigaciones.”
Tras citar que existen diversos estudios internacionales sobre las habilidades que pueden desarrollar estas plataformas, insistió en que se tiene la impresión de que sólo se obtienen en laboratorios, “pero normalmente cuando estamos disfrutando un juego, incluso uno de mesa, no nada más un videojuego, estamos ya entrenando esas habilidades. Normalmente quien juega Candy Crush, Minecraft o The Sims, que son algunos de los más conocidos, está entrenando ciertas habilidades necesarias que pueden ayudarnos a ser un científico de datos”.











