l pirómano. Trump va a bombardear el territorio mexicano. No hay cálculo racional. No beneficia en nada ni a nadie en Estados Unidos (ni siquiera a la banda de estafadores que están en su círculo íntimo), y sí va a generar una mayor inestabilidad en México e impulsará mayor migración a Estado Unidos. Atizará un golpe mortal a la economía estadunidense y llevará al patán a perder las elecciones de medio término de manera aplastante.
El cuckoo.¿Por qué lo hará entonces? Porque es un desequilibrado que no tiene contrapesos. Los republicanos, los mayores empresarios billonarios y trillonarios, bastantes medios de comunicación y una parte decisiva de los gobernadores y de la Suprema Corte le entregaron por pavor, las nalgas (perdón por mi francés).
La guerra injusta. Está amenazando con bombardear nuestro territorio, atizando el odio para legitimarlo. Tal como lo hizo Andrew Jackson, el presidente expansionista, racista y esclavista en su tiempo. Fundó un nuevo partido, el Demócrata, para garantizar la incorporación de Texas a Estados Unidos. En el último momento le quitó el apoyo al representante Van Beuren de Nueva York como candidato presidencial e impulsó a su protegido y títere como presidente, Andrew Polk, quien engañando al Congreso de Estados Unidos consiguió que se aceptara la anexión de Texas. Eso y la provocación que ordenó hiciera el general Taylor en la frontera sureste con México, desató la guerra injusta como la denominó el general Ulysses Grant, militar ganador de la guerra civil en Estados Unidos y presidente de Estados Unidos por dos mandatos.
La banda diabólica. El trumpismo es la fuerza como el único fundamento del derecho. Los valores universales y los derechos humanos carecen de significado. Promueve el conflicto, la rapiña y el despojo a favor de su familia y allegados de manera grotesca. El servicio civil de carrera es sustituido por clanes familiares, amigos y socios, cohesionados por intereses criminales. Se oponen a cualquier freno moral o político a los cambios que produce la tecnología impulsada por sus socios: la enloquecida banda de los cuatro, donde brillan Musk y Thiel, antiguos fundadores de PayPal.
Darth (Dark) Vader. Esta ideología tiene un nombre. Es la Ilustración Oscura, promovida por Nick Land y Curtis Yarvin como los fundadores de una secta surgida en el mundo digital, eficaz ideología para los multimillonarios tecnológicos en su pugna contra cualquier control legal, el desbordamiento del poder de los gobiernos, la elusión de toda fiscalidad e incluso las distopías tecnológicas.
Michael Sandel, un pensador político asociado a Harvard ha sido un crítico del liberalismo politico y se volvió un rockstar por un programa que empezó impartiendo en Harvard y luego se trasmite en las redes sociales con el título de Justicia. Desde los ochentas advirtió que el pensamiento liberal no ponía suficiente atención al papel de las comunidades en el autogobierno de los pueblos. Muchas de sus ideas las tomé del texto publicado por Martín Sandhu en el Financial Times.
El ascenso del populismo sólo intensificó las falencias del liberalismo que vislumbró Sandel: la polarización de las sociedades, la mercantilización de todo y las falsas promesas de la meritocracia; en síntesis la corrupción de la esfera pública.
Consenso de papel maché. Sandel enfatiza lo que llama la tolerancia del liberalismo a evitar controversias. Expresó su mayor reclamo a los liberales centristas (como Clinton, Blair, y Felipe González, entre otros) que no sólo pensaban que los mercados entregan mercancías y bienes, sino que el endiosamiento del mercado de los neoliberales, les ahorraba controversias complicadas sobre lo que Octavio Paz señaló con tino como las diferencias entre valores y precios.
Que el mercado decida fue la consigna cobarde. Como sabemos, el mercado nunca decide sobre los valores y de manera muy tangencial sobre los precios.











