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Tatiana Coll dona al Centro Vlady diario inédito del anarquista belga Víctor Serge

La periodista halló las memorias que este crítico del estalinismo escribió en 1941, durante su viaje a México // Fernando Gálvez, director del espacio, adelantó su intención de publicarlo

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▲ Tatiana Coll (derecha, de camisa azul), periodista y colaboradora de este diario, dio con el manuscrito de 50 páginas elaborado por Serge, padre del pintor Vlady, mientras ambos venían por mar huyendo del nazismo.Foto Jorge Ángel Pablo García
 
Periódico La Jornada
Sábado 14 de febrero de 2026, p. 2

“De pronto, encuentro este sobre blanco que no dice nada, sólo la frase: ‘Muy personal’. Lo abro y me llevo la sorpresa.”

Tatiana Coll revisaba dos cajas con documentos cuando dio con el manuscrito. Todo indicaba que era de Víctor Serge (1890-1947), el revolucionario, anarquista, bolchevique, escritor y periodista belga, reconocido como uno de los primeros y principales críticos del estalinismo, quien murió en el exilio en México.

La socióloga y periodista hizo el hallazgo mientras preparaba Entre Quetzalcóatl y el Che. Laurette Séjourné: una vida a contracorriente en el México del siglo XX (Siglo XXI Editores), una biografía sobre esa apasionante arqueóloga y antropóloga de origen italiano, quien fue pareja de Serge y que, como él, radicó en nuestro país hasta su muerte.

Coll, colaboradora de La Jornada, venía de hacer la introducción de Un palacio en la Ciudad de los Dioses, Teotihuacan, libro de Séjourné que fue recuperado y reditado por el Fondo de Cultura Económica (FCE).

Tal trabajo la puso a reorganizar los materiales que conserva de esa arqueóloga: correspondencia, fotos, dibujos, tepalcates, todo revuelto en dos grandes archiveros que permanecieron años en la casa de Séjourné (1914-2003) ubicada en la planta alta de la editorial Siglo XXI. Ella había sido esposa del fundador y director de ese sello, el editor de origen argentino Arnaldo Orfila (1897-1998).

En ese viejo sobre blanco estaba, en efecto, el diario de 50 páginas que Víctor Serge escribió para Séjourné durante el viaje en barco que lo trajo a México, huyendo del nazismo y la persecución estalinista, en 1941.

Un documento de gran valía. No sólo por su condición de inédito, sino por revelar una faz desconocida de aquel personaje histórico, destaca Coll en entrevista con este diario, tras entregar en donación ese manuscrito al Centro Vlady.

No es el teórico, tampoco el militante, ni el cronista de la revolución. Es otro: el hombre que mira el mar y se lo cuenta a la mujer que dejó atrás, detalla: “Son sus percepciones. Cómo se siente en el barco, cómo va evolucionando en la travesía, cómo ve el Caribe. Es una narración que sólo podía escribir a Laurette, como su pareja joven, porque son aspectos muy personales”.

La socióloga aprovechó la presentación de su libro Entre Quetzalcóatl y el Che, efectuada la noche del jueves en aquel espacio dependiente de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), para entregar el documento.

“¿Cuál es el lugar donde debe estar un escrito de Víctor Serge, inédito, distinto? Pues la Casa Vlady. No puede estar en otro lado”, subraya. “Aquí los compañeros tienen además una vocación, una entrega, una disposición, y lo han valorado como lo que puede ser”.

El Centro Vlady resguarda el legado del pintor Vladimir Kibálchich Rusakov (1920-2005), conocido como Vlady, e hijo de Serge, que siendo muy joven viajaba con su padre en aquel navío.

Fernando Gálvez, su director, adelantó a este rotativo la intención de publicarlo en el contexto del 25 aniversario de la UACM, que se cumple este año, así como de organizar en 2027 una exposición dedicada a Laurette Séjourné, mujer aún por descubrir y revalorar.

Escrito con “una letra inaccesible” –Coll asegura que descifrarlo fue “un dolor de cabeza”–, ese manuscrito de Serge empieza con la costa argelina y después las dunas del Sahara, toda la parte de Marruecos. El autor describe el mar, los estados de ánimo que éste le produce y las cosas que descubre en él.

Travesía al lado de Breton y Lévi-Strauss

En ese mismo barco, viajaban también André Breton, el escritor y poeta francés reconocido como el padre del surrealismo, y el connotado antropólogo y filósofo también galo Claude Lévi-Strauss.

“En alguna hoja (Serge) cuenta los juegos que hacían con Breton. A veces critica lo que ocurre en el barco, no entiende del todo las dinámicas de algunos grupos a bordo. Por eso es una narración distinta: es el hombre que escribe a la novia que se quedó”, apunta la especialista.

Coll logró descifrar entre 15 y 20 páginas con ayuda de su amiga Danielle Zaslavsky, experta lingüista. Esas páginas son las que incluyó en Entre Quetzalcóatl y el Che, obra en la que ella se acerca y dimensiona la importancia de Séjourné desde una posición muy cercana a quien conoció y admira. Allí reproduce fragmentos de ese diario, pero el manuscrito completo sigue inédito, aclara.

De acuerdo con la investigadora, el trayecto marítimo hacia América no fue sencillo para Serge, quien debió dejar de lado su intento de llegar a Nueva York debido a que, para ingresar a Estados Unidos, se le condicionaba a declarar “en la famosa comisión que se lo exigía, y él no quiso”.

Finalmente, recaló en México. Las impresiones de la llegada a nuestro país están en otras cartas. Lo que sí se sabe, por otras vías, es que las dificultades fueron muchas, refiere.

“Se había peleado con Trotsky y los grupos de trotskistas en México lo rechazaban. Entonces, él tiene que hacer su propio pequeño grupo. Lo publicaban en Nueva York los McDonald, matrimonio estadunidense que lo ayudó desde la salida de Francia, pero se enfrentó a una realidad muy compleja.”

El panorama se complica aún más con el arribo de Laurette Séjourné a México, entre 1941 y 1942, pues empiezan los desencuentros. “Es la pareja borrascosa”, como la definió el historiador italiano Claudio Albertani –editor de los diarios completos de Serge en español– refiere Coll, quien precisa que la relación entre ambos personajes fue siempre difícil, como se advierte en la lectura del citado diario.

“Serge ve a Laurette, pero lo hace a través de él y se ve a sí mismo frente a ella. Entonces, ella es como el estímulo, el acicate. Pero no la ve a ella”, afirma, y agrega que tal posición contrasta con cartas que le enviaban otros personajes, como el destacado artista surrealista rumano Víctor Brauner, quien le escribía poemas surrealistas y “cartas locas”, donde ella aparecía como musa.

El manuscrito de Víctor Serge permaneció oculto durante décadas en los archivos de Séjourné. Cuando ella murió, cuenta Coll que el entonces director de Siglo XXI Ediciones, el poeta Jaime Labastida, la apremió a ella y a Esperanza Rascón para que desocuparan en menos de una semana lo que había sido la casa de la arqueóloga y pareja de Orfila.

Se dividieron las pertenencias: Rascón se llevó una parte a Amecameca, en el estado de México, donde ella vivía, y Coll se quedó con otra. Intentaron hacer un centro cultural, el Séjourné-Orfila, con ayuda del economista Alonso Aguilar, pero la casona de Amecameca no pudo sostenerse más de dos años.

Antes de morir de cáncer, Rascón donó su parte al Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México, mientras la socióloga y periodista conservó la suya. Fue dentro de esas cajas, al organizarlas, donde halló aquel sobre blanco.