Viernes 13 de febrero de 2026, p. 3
Madrid. Por primera vez en la historia, el gobierno de Portugal devolvió a México piezas de arte precolombino que se encontraban en su territorio y que habían sido puestas a la venta, en una trama más de tráfico internacional de bienes históricos y arqueológicos.
Los objetos, de “valor estético, cultural e histórico incalculable”, según el embajador de México, Bruno Figueroa, serán regresados al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). La entrega se hará de forma institucional por conducto de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).
Para llevar a cabo la incautación de las piezas fue necesaria la colaboración de instituciones de ambos países, entre ellas la Policía Judicial de Portugal, que fue la encargada de la identificación e incautación de las obras; el Instituto Camões, el INAH, la SRE y el apoyo esencial de Aline Lara, arqueóloga mexicana residente en Sevilla, quien sometió las piezas a pruebas científicas para confirmar su autenticidad, estado de conservación –que sorpresivamente fue muy buena– e identificación en cuanto a su periodo histórico y región de origen.
Las tres piezas no fueron recuperadas de forma simultánea, sino mediante tres operativos. Una de ellas tiene, según la arqueóloga, un estado de conservación excepcional, con muchos y claros pigmentos originales. Se trata de una figura femenina del Occidente representada por una estatuilla antropomorfa de excepcional tamaño datada entre el 300 aC y el 600 dC, que representa a una mujer sentada, imagen que se asocia con rituales de fertilidad y maternidad, y que procede de las denominadas tumbas de tiro de las regiones de Jalisco, Colima o Nayarit. Su contexto sugiere que cumplía una función religiosa central en ofrendas funerarias.
Otro de los objetos es un vaso polícromo maya situado en el periodo Clásico (600-900 dC), originario de las Tierras Bajas mayas, posiblemente del sur de Campeche. “Decorado con escenas de personajes de élite y glifos, se empleaba tal vez para el consumo ritual de bebidas como cacao. Destaca por la compleja integración entre escritura e imagen, que permitía identificar al propietario y reflejar el poder político de los gobernantes mayas”, según la descripción técnica de la arqueóloga que lo identificó.
La tercera pieza es la urna de los Valles Centrales de Oaxaca (cultura zapoteca) que representa al dios Cocijo, deidad de la lluvia y el rayo, y fechada entre 600 y 1200 dC. “Estas urnas eran elementos fundamentales en contextos funerarios y rituales, colocadas generalmente en tumbas o templos de sacerdotes y miembros de la élite como intermediarios con el mundo divino”.
La entrega se llevó a cabo en la sede diplomática en Lisboa, donde el embajador de nuestro país destacó que “estas acciones no sólo permiten el retorno de bienes que forman parte esencial de la memoria histórica de México, sino que también reflejan el nivel de cooperación y respeto mutuo entre nuestras instituciones. La protección del patrimonio cultural es una responsabilidad compartida”.
En la entrega también participaron el director nacional de la Policía Judicial de Portugal, Luís Neves; la presidenta del Camões-Instituto da Cooperação e da Língua, embajadora Florbela Paraíba; el titular de la Dirección de Lisboa y Valle del Tajo de la Policía Judicial, João Oliveira, y, de manera remota, la arqueóloga mexicana Aline Lara.












