Jueves 12 de febrero de 2026, p. 12
Las cardiopatías congénitas en México representan la segunda causa de muerte en niños menores de cinco años y especialistas afirmaron que se debe a la falta de diagnóstico y de capacidad del sistema de salud para ofrecer cirugías correctivas y de alta complejidad que les salven la vida.
Cada año nacen alrededor de 20 mil niños con una malformación cardíaca. Es la más frecuente a nivel nacional y se estima que 1.8 millones de infantes viven con este problema de salud, dijo Jaime Cervantes, presidente del patronato de Fundación Live Longer México (Lilo).
En conferencia organizada por la asociación y el Hospital Infantil Privado, con motivo del Día Mundial de las Cardiopatías Congénitas (14 de febrero), señaló que a la complejidad de las intervenciones quirúrgicas se suma el costo, cerca de 200 mil pesos cada una.
En los 16 hospitales públicos del país donde se realizan este tipo de procedimientos en población infantil, el problema principal son las interminables listas de espera, aseguró Carlos Alcántara Noguez, cirujano cardiovascular pediatra.
Comentó el caso de uno de esos nosocomios, donde se hacen cinco cirugías a la semana y no son más porque “tenemos un embudo” en terapia intensiva, que cuenta con sólo 10 camas para todos los pacientes: niños con cáncer, trasplantados y convalecientes de alguna cirugía cardiaca, entre otros.
Por eso las listas de espera. Llegan entre siete y 10 nuevos enfermos cada semana, además de los casos urgentes, alrededor de dos en el mismo lapso de tiempo, dijo.
En esas listas se encuentran alrededor de 20 niños que ya tienen expediente, completaron los trámites y es urgente la cirugía, así como unos 100 que están en la fase de conseguir los donadores de sangre y algún otro requisito.
Ayer, la Fundación Lilo y el Hospital Infantil Privado presentaron los resultados de su programa altruista. En cinco años realizaron cien intervenciones para corregir malformaciones cardiacas de manera totalmente gratuita.
Laura Mex, fundadora y presidenta del Consejo de Administración de la fundación, destacó que reciben a todos los niños, con independencia de que sean derechohabientes de alguna institución de seguridad social. Lo importante, resaltó, es que “estén en tiempo quirúrgico”, esto es, que reúnan las condiciones clínicas para lograr la curación de la enfermedad.
Matías es uno de los 100 beneficiarios del trabajo de la fundación. Sus papás solicitaron la ayuda por recomendación de médicos del Hospital Infantil de México Federico Gómez (HIMFG), quienes identificaron que el niño requería cirugía con urgencia.
Magali, la mamá, recordó ese primer y único día que estuvo en el HIMFG. Era el mes de octubre de 2024. Había llegado a las 7 de la mañana a formarse y cuando se abrió la puerta, “las mamás que también llevaban a sus hijos con una enfermedad del corazón, se abalanzaron y me quedé atrás”.
Pasó con Matías a la consulta cerca de las 2 de la tarde y de ahí se fue a la Fundación Lilo. La cirugía se realizó el 12 de febrero de 2025 y ayer el niño de tres años de edad, ya curado, hablaba, lloró de aburrimiento y hasta les pegó en la mano a sus papás, que insistían en que se estuviera quieto mientras terminaba la conferencia.












