Ultraderecha y abonos chiquitos // Salinas Pliego y sus “libertarios” // Importa cipayos “encubiertos”
n el descaro total, y siempre con el objetivo de combatir a “los zurdos de mierda”, el paladín de los abonos chiquitos se une al grupo de cipayos con sede en Miami (que cuenta con la bendición y financiamiento del Departamento de Estado, ahora con el halcón Marco Rubio) y se toma de la mano con lo más rancio de la ultraderecha española a la que promueve, financia y trae de vacaciones a México para que vomite cualquier cantidad de estupideces, como en el caso de Cayetana Álvarez de Toledo, una esperpéntica “diputada” del Partido Popular, y Santiago Abascal –cabeza visible de Vox– con su neocolonial “iberosfora” –recuérdese la “Carta Madrid”, firmada por nutrido grupo de legisladores panistas–, herederos políticos del franquismo con toda la pestilencia que ello implica.
Pero su pasión por lo rancio no se ha limitado a la ultraderecha gachupina, porque, (especialmente a raíz de que se vio en la penosa necesidad de pagar impuestos –aún debe una buena parte– y el enorme trauma que en él provocó, lo que terminó por quemarle la última neurona), Ricardo Salinas Pliego ha metido el acelerador a fondo y (al estilo de sus ídolos Donald Trump y Javier Milei, sin dejar de lado al pedófilo Jeffrey Epstein) no sólo para escribir sandeces en su red social, sino para compartir el pan y la sal con mamarrachos como el propio Milei, su “intelectual” terraplanista Agustín Laje y Nayib Bukele, y “convocar” a “distinguidos personajes” de la gusanera cubana (Rosa María Payá) para que en las instalaciones “educativas” del Grupo Salinas (por ejemplo, la “Universidad de la Libertad”) escupan todo tipo de barbaridades y fomente “acciones” contra Cuba.
Probablemente, Salinas Pliego reforzó su amistad con Rosa María Payá (comisionada de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos –CIDH–, una suerte de María Corina Machado, versión Pequeña Habana, y nominada por el Departamento de Estado, con Marco Rubio a la cabeza) a raíz de que el de los abonos chiquitos se apersonó en esa institución (con sede en Washington DC) para denunciar ser “víctima de persecución política y hostigamiento sistemático” por parte del gobierno mexicano. Obviamente nadie le tiró un hueso, porque en realidad el asunto no era otro más que cumplir con sus obligaciones tributarias, algo que el “mártir del Ajusco” se negaba a hacer. Así de sencillo.
Pero el entripado del empresaurio lo ha llevado a “convocar” a gente como Payá para que en la “Universidad de la Libertad” (“punto de partida para quienes se atreven a cuestionar los modelos obsoletos, explorar nuevas formas de hacer las cosas y construir un futuro más próspero, incluyente y libre”, según reza su propaganda) despotricara contra los “zurdos de mierda” y profundice la “batalla cultural” de la ultraderecha.
La Jornada (Arturo Sánchez Jiménez) lo informó así: “Rosa María Payá, activista anticastrista y actual integrante de la CIDH, ha realizado en meses recientes visitas de carácter no institucional a México para reunirse con sectores de la derecha local, sin que haya constancia de que buscara algún encuentro con autoridades del país ni de que tuviera alguna misión oficial. Una de sus estancias ocurrió el 22 de enero: participó en el foro Cuba y América Latina, seis décadas de autoritarismo, organizado en la Ciudad de México por la Universidad de la Libertad, fundada por el empresario Ricardo Salinas Pliego, y patrocinado por el Centro Ricardo Salinas Pliego. En el encuentro intervinieron también el ex canciller Jorge Castañeda, Carlos Tello Díaz –tataranieto de Porfirio Díaz– y la contrarrevolucionaria María Werlau, de Archivo Cuba, con sede en Miami, entre otros. Payá participó con la charla ‘La esperanza de la democracia’, pero no difundió su presencia en redes sociales, ni hay registros del acto en los perfiles de las organizaciones auspiciantes. A diferencia de otras actividades de sus integrantes en distintos países, la CIDH no publicó comunicados ni reportes sobre una eventual agenda institucional de Payá en territorio mexicano en esas fechas. Su participación en el foro patrocinado por Salinas Pliego ocurre después de que el empresario presentó ante la CIDH una denuncia contra el Estado mexicano por presunta persecución política y fiscal”.
Entonces, el de los abonos chiquitos, cada día más acelerado, de plano no digiere su paso por la caja registradora del SAT.
Las rebanadas del pastel
Superada la primera aduana: por unanimidad, el Senado aprobó la reforma constitucional que establece de forma gradual la semana laboral de 40 horas, después de más de un siglo en que la jornada de trabajo ha sido de 48 horas.
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