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Tumbando caña

Apuntes sobre el son cubano, a propósito de su nombramiento como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

A

principios de 1895 permeaba en Cuba un ambiente insurreccional. El 24 de febrero de ese año había empezado la lucha contra el colonialismo español, una guerra “necesaria”, como la definió José Martí, para la isla caribeña. Las lomas de Guantánamo y Baracoa, en el oriente cubano, le sirvieron de primer asiento a la gesta libertaria y por sus montes rodó este son que convocaba a una lucha “por la libertad futura, segura y cierta” (Martí dixit): “Yo men vá, yo men vá / Yo men vá, con lo mambise / aunque mi mamá no quiera / Yo men vá, con lo mambise / Cuando lleguen lo’ Maceo/ Yo men vá, con lo mambise”.

Los mambises eran los guerrilleros independentistas y Antonio Maceo uno de los generales insurgentes.

Otro son que se escuchaba por esos tiempos en Santiago de Cuba era uno que en su estribillo decía: “Choncholi se va pa’l monte cógelo que se vá”.

El choncholi es un pájaro muy negro, por lo que los españoles designaron con este mote al jefe mambi general Guillermo Moncada, considerado por las autoridades coloniales y sus aliados como el más peligroso de todos los jefes insurrectos que habitaban la región. Cuenta la leyenda que entonar este son delante de alguna autoridad entrañaba graves riesgos, pues al mismo se le atribuía un serio carácter subversivo. Fue entonces cuando el pueblo santiaguero cantó desafiante, con mayor intensidad y frecuencia: “¡Choncholi, se va pa'l monte cógelo, que se vá!”

Otro son de la guerra de independencia que se cuenta entre los más antiguos es El son del caimán, que entrañaba un símbolo claro y preciso, ya que el caimán representaba al soldado español y al ser cantado por la gente se alertaba sobre la presencia cercana de tropas enemigas: “Caimán, caimán / caiman aé / ¿dónde está el caimán? / el caimán está en el paso, negra / y no me deja pasar.”

El genial Miguel Matamoros compuso el son Camarón y Mamoncillo, que en su estribillo preguntaba: “Camarones, ¿dónde están los mamoncillos? / mamoncillos, ¿dónde están los camarones?” Según el autor, los camarones eran voluntarios que vestían de rojo, correspondiendo el mote de mamoncillos a los mambises, que eran los guerrilleros independentistas.

Otro son de Matamoros de clara denuncia política es Quién tiró la bomba, que se refiere a la política represiva de Gerardo Machado ante las protestas de estudiantes y trabajadores en 1928. Ese año, Matamoros compuso otro son sobre el acallamiento violento del machadato a las manifestaciones pacíficas: La bomba lacrimosa.

Como se puede observar, el son, al igual que la canción patriótica cubana, fue un medio eficaz al nacionalismo y a la protesta contra el hambre, la miseria y la injusticia social como lo vemos en el trabajo del trecero santiaguero Narciso Sanchez Guayabito, quien en pleno machadato dirigía una estudiantina nombrada La Arrolladora, y que, entre otros sones de “protesta”, destacamos el llamado La situación de mi Cuba, en el que plantea la problemática siguiente: “Qué situación la da mi Cuba / qué situación la de mi Cuba / Mujeres tus hijos ven necesidad / Las cosas como están /no hay dónde trabajar /caballeros qué nos haremos / dónde iremos a parar...”

Otro tanto realiza el trompetista Julio Cueva con su orquesta, quien pone de moda sones que alcanzaron gran difusión, como El golpe bibijagua, El marañón, Tingo talango y agudas guarachas de marcado sabor político izquierdista como El arpa y la Orpa, Desintegrando y Con la comida no se juega.

Durante los años 40, debido al estallido de la Segunda Guerra Mundial, se elevó el precio del azúcar; sin embargo, la situación no mejoró debido a que las empresas estadunidenses acapararon el dulce producto y lo comercializaron en el exterior, mientras el pueblo sufrió escasez, hambre y miseria. Entonces se escuchó este son que más adelante populizaría el dúo Los Compadres: “Qué le pasa al buen vecino / qué está tramando con saña / por un precio muy mezquino / quiere comer mucha caña".

Nicolás Guillén, poeta nacional de Cuba y sonero mayor, no se podía quedar fuera de la ecuación y por medio de uno de sus personajes predilectos, José Ramón Cantaliso, expuso la realidad cubana: José Ramón Cantaliso / ¡canta liso!, canta liso, /José Ramón…

“Él sabe que no hay trabajo / que el pobre se pudre abajo / y que tras tanto luchar / el que no perdió el resuello / o tiene en la frente un sello / o está con el agua al cuello / sin poderlo remediar.

“Por eso de fiesta en fiesta / con su guitarra protesta / que es su corazón también / y a todos el son preciso / José Ramón Cantaliso / les canta liso, muy liso / para que lo entiendan bien.”