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Ciudad perdida

Destruir, la propuesta de la derecha // Se junta en México para provocar // La batalla latina en EU

L

a derecha aquí y en todas partes no tiene ninguna propuesta de vida. Su oferta es la destrucción, la muerte.

Pero eso sí, no se está quieta. Una y otra vez ataca, se junta, confabula, presiona, amenaza, diseña estrategias de calumnia, financia la mentira, aplaude la difamación y se congratula por el genocidio, pero no propone nada que signifique felicidad o vida. Esa es la derecha.

Tal vez por el empuje de la 4T y sus efectos entre la población es que ahora le ha dado (a la derecha) por venir a provocar a México. En los últimos seis meses, nuestro país ha sido sede de algunas reuniones de la derecha de todo el mundo. La más reciente se efectuó el 5 y el 6 de este mes.

Se trató, como se sabe, de la Conferencia de Acción Política Conservadora en una “edición especial”, según consta en su publicidad, pero ¿por qué especial?, ¿por qué en México? El tema, según divulgaron, fue el combate al narcoterrorismo (concepto extraído del más profundo de los infiernos de Donald Trump), pero se usó, principalmente, para atacar a México y a Cuba por no someterse a los dictados del agente naranja.

Para los fines de la reunión, los panistas Federico Döring y Mario Zapata mandaron traer a uno de los halcones más conspicuos del repertorio de provocadores que tiene el arsenal del gobierno de Estados Unidos, Carlos Giménez, un cubano traidor a su patria que se pasó el tiempo insultando a la PresidentA Sheinbaum, pero además, con la prepotencia de este tipo de seres, pidió, o eso dice, una entrevista con la misma mandataria .

Mal hubiera hecho la Dama del Zócalo en recibir a tal sujeto, que pretendió armar un escándalo por la supuesta cancelación de la supuesta entrevista, lo malo es que nadie, ni los propios panistas, hicieron caso de los gritos del congresista gringo que se ahogó en sus inútiles protestas.

Pero no es el único. Al finalizar enero ya se había efectuado un encuentro al que se llamó “Cuba y América Latina, seis décadas de autoritarismo”. En ese evento participó Rosa María Payá, comisionada de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, quien por el cargo debería ser totalmente imparcial en sus declaraciones para no comprometer la “supuesta” independencia de la CIDH.

No obstante, la señora Payá, cubana de nacimiento, se lanzó en contra del gobierno de México por su apoyo de ayuda humanitaria a Cuba. Los calificativos que usó la funcionaria de la CIDH en contra de nuestro país están muy lejos de la imparcialidad a la que debería estar obligada por el artículo 8 de la misma CIDH, cosa que, al parecer, no le importa y tampoco a quienes están detrás del organismo que, además, la impusieron pese a que ella es la fundadora de una organización contraria al régimen cubano.

Total, en todos los rincones del país se debería estar atentos a lo que hace la derecha, que, como dijimos, sólo con el discurso de la destrucción pretende cambiar la historia. Eso sí cala.

De pasadita

Así que: ¿conoce usted a alguien que pueda narrar lo que sucedió en el Super Bowl el domingo pasado? No había necesidad de mencionarlo ni de insultarlo, el veneno contra Trump estaba en la alegría de la música de Bad Bunny, con eso bastó.

Y es que los latinos ya entendieron que la batalla esta ahí, en las calles del país más feroz del mundo. Para frenarlo sólo basta eso: la razón de los más que aún no comprende el dueño del mal.

Fue el grupo Green Day, siempre contra Trump, el mismo que abrió la tarde del juego de futbol americano, el que pasó inadvertido frente al reto latino. Así nomás.