En Nuevo León, durante el gobierno de Samuel García, la fiscalía ha registrado más de 5 mil de estos delitos
Domingo 8 de febrero de 2026, p. 10
“A la brava”, dice Ricardo González González que una banda de abogados y familias dedicadas al fraude pretende despojarlo de su casa, en la que ha vivido más de 60 años.
No es el único. En Nuevo León se han registrado más de 5 mil 192 delitos de despojo durante el gobierno de Samuel García, según datos de la propia Fiscalía General de Justicia, que calcula entre 3.5 y 3.7 casos diarios denunciados en el estado.
Ricardo, de 81 años, tiene el perfil elegido por estas mafias dedicadas al despojo de inmuebles, delito regulado en los artículos 397, 398 y 401 del Código Penal, con penas de sólo cinco años de prisión, ya que la reforma para elevarlas a 18 años –propuesta el año pasado– no fue aprobada.
Enfermo y convaleciente de una embolia que sufrió hace poco, Ricardo vive con una raquítica pensión de 3 mil pesos mensuales. Cuenta que hace seis años aparecieron “unos licenciados” con un contrato falso de compra-venta de la casa y el terreno de 200 metros cuadrados donde vive, en la colonia Primero de Mayo, en Monterrey, Nuevo León.
“Me querían sacar a la brava”, reitera en entrevista con La Jornada y añade: “Hace seis años se presentaron con un contrato falso. Llegó un tal Honorato Mariscal Hernández, diciendo que un tal señor Azael Valdez Valdez era el dueño de mi propiedad y que vivía aquí. Puras mentiras. No conozco a ninguno de los dos. Después supe que el licenciado y el otro señor eran familiares”.
Desde entonces ha estado bajo presión atendiendo citas en los tribunales, promoviendo amparos e intentando defenderse con sus escasos recursos económicos de lo que él llama “una mafia” dedicada al despojo de propiedades.
Funcionarios señalados
Según estadísticas de la fiscalía, el año pasado se registraron más de mil denuncias por el ilícito y en 2024 fueron mil 235. En 2023 se dieron un total de mil 318 casos de despojo, lo que da un promedio mensual de 110.48.
En algunos casos relevantes, hay denuncias dirigidas directamente contra el fiscal general, Javier Flores, y el alcalde priísta de Monterrey, Adrián de la Garza, quien, junto con su hermano Filiberto han sido acusados de operar aún el sistema de justicia en Nuevo León.
Arturo Bernabé Cortez Garza, dueño de Garage y Talleres, exhibió el uso “faccioso” de Flores y De la Garza al intentar despojarlo de 50 por ciento de la empresa propiedad de su padre, Arturo Cortez González.
En estos ilícitos participan notarías, jueces y despachos de abogados, como en el caso de Ricardo, encabezados por Mariscal y Abogados, ubicada en la calle Julián Villarreal 115 Norte, en la zona centro de Monterrey.
“Primero vino Honorato Mariscal Hernández –relata Ricardo–, según, era el papá y ahora es el hijo Erasto Eloy Mariscal Contreras. Dicen que el papá ya murió, pero tampoco conozco al hijo. Alguien les dijo cómo estaba yo de salud. Saben mi edad y que estaba enfermo. Tal vez por eso se quisieron apoderar de la propiedad porque saben que puedo morir.”
Dice que el dueño del terreno era Francisco Montemayor Garza, quien le rentaba el lugar y murió en 1994. “Le di una parte porque fue de palabra, llegamos a un arreglo y me lo vendió en 35 o 50 mil pesos. Él estaba en las calles Hidalgo y Juárez y hasta allá le llevaba primero la renta. Fue ahí donde hicimos el contrato y me dio un comprobante del dinero que le di. Él tenía muchas casas”.
La casa de Ricardo está en una cuchilla que mide más de 200 metros, entre Doblado y avenida San Nicolás. Ahí, en una camioneta vivía su sobrino Rolando Rocha González, a quien sacaron los mismos “abogados”. “Él murió en 2019 a consecuencia del covid. Lo desalojaron con mentiras. Me pidió que lo dejara vivir en una parte de terreno, pero lo sacaron con policías. Los vecinos me apoyaron diciendo que yo era el verdadero dueño y no me hicieron nada”.
Añade: “Se dedican a robar terrenos y casas contra gente que no se sabe defender. Le repito que a ninguno de ellos lo conozco. No dejan de molestar, siempre están poniendo gorro con citas judiciales. Antes iba al penal y ahora voy al tribunal. Saben que tengo 81 años y quieren quedarse con mi propiedad. Tengo más de 60 años viviendo en esta casa; poseo documentos para comprobarlo. Son muy malosos”.
Pagos en regla
Roberto muestra su escritura y los pagos de predial que siempre ha realizado. Su casa se ve vieja y un poco cuidada porque que sus escasos recursos económicos no le permiten darle el debido mantenimiento y pintura, comenta.
“Tengo la pensión de López Obrador y los 3 mil 200 pesos del Seguro Social, que es muy poquito. Ni para qué ir al Infonavit porque ya no tengo nada. El contador que tenía mi caso de pensión se quedó con mi Afore y con mi fondo de Infonavit. Gente malosa”.
Desde que sufrió la embolia habla con dificultad. “Quedé mal de un brazo y ya no pude trabajar. Estoy yendo a rehabilitación, no me quejo. De las piernas ando mal. Aún camino, aunque me he caído y eso es malo, pero gracias a Dios, aquí estamos y aquí seguimos”.
Ricardo era comerciante. Toda su vida se dedicó a vender las salsas marca Rigo. “Tenía un negocio de salsas en botella y galón. Todavía hace un año entregaba personalmente, pero ya no pude. Batallo para caminar, pero no le hace. Me doy valor. Me quiso dar una embolia y me quedaron las secuelas. Yo hablaba bien, ahora tengo esta dificultad para hablar. Camino, pero no con precisión”.
Dice que el pasado 14 de enero cumplió seis años “con esta mortificación” porque le llegó la primera notificación judicial de intento de despojo. “Tocó la suerte de que yo estaba aquí en la casa. Según esto, me querían desalojar. Falsificaron papeles diciendo que ese tal Azael Valdez vivía aquí. Puras mentiras. Gracias a Dios que llegué a tiempo. Ojalá recapaciten y ya no molesten. Es lo que quiero. Hasta ahorita no han podido quitarme mi casa”.
Añade: “Es gente maldosa que se quiere quedar con el terreno y mi casita vieja. Quién sabe que intenciones traigan. Los veía medio bravos a estos estafadores, y yo no tenía dinero para hacer frente a las audiencias. Me ayudó una sobrina”.
Mafia familiar
Preocupada por su situación, su sobrina y apoderada legal, Claudia Gonzalez Ramírez, explica que a quienes señala de “estafadores” intentaron chantajearlos.
“Me han pedido dinero en dos ocasiones. La primera vez, 500 mil pesos. La segunda, 150 mil de la garantía, que se encuentra en el juzgado, y aparte 100 mil pesos más. Me decían que nos repartiéramos la propiedad, cosa que no aceptamos. No quisimos ceder, muy apenas juntamos para pagar a los abogados. No tenemos dinero. Son unos abusivos”.
Cuenta que ahora están luchando contra Honorato Eliseo Mariscal Hernández, quien posee calidad de albacea de la sucesión de bienes de su padre, Honorato Mariscal Contreras, con domiclio en Hacienda La Cieneguilla 4518 en la colonia Hacienda Mitras, en Monterrey.
“A pesar de tener escrituras siguen molestando. La primera persona que quiso adueñarse de la propiedad fue Honorato Mariscal Contreras, pero se adelantó en el camino (murió). Ahora el hijo continúa. He sabido de personas afectadas. Como a tres cuadras de aquí trataron de hacer lo mismo con otra propiedad. Estos estafadores traen varias demandas y supimos que la familia se dedica a eso. Tienen antecedentes de fraude y falsificación de documentos. Están coludidos con la autoridad.”
En lo civil, la carpeta FGJNL-118201/2021 está a cargo de Laura Gabriela Serrano de la Cruz, jueza tercera de distrito, asistida por la secretaria Claudia Rocío Vargas Fuentes y el fiscal Israel Nava. “Se quieren repartir la piña (propiedad) y dan dinero al juez para que se difieran las audiencias. Apelamos porque a Azael Valdez no lo localizaban. Es su cuñado y ya está vinculado. Es una mafia familiar. Ese señor dice que vivía aquí en la casa de mi tío. Es mentira. Estamos apelando. Queremos justicia, que lo dejen tranquilo”.
Abogado de oficio invisible
Ante las irregularidades del sistema judicial de Nuevo león, Ricardo espera que la “justicia divina” actúe. “Hace poco me asignaron un abogado de oficio, pero hasta la fecha no lo conozco, nunca ha venido a audiencias. Tengo miedo de que vengan y me saquen de mi casa, aunque gracias a Dios, aquí seguimos. Yo no pienso en la muerte, Dios es el que decide”.
Recuerda que su vida siempre fue pacífica, sin ningún tipo de problema legal y que piensa heredar su casa a su sobrina:
“Nunca me casé porque mamá vivía muy enferma. Murió de 84 años, hace más de 30 años. Yo la cuidé siempre, le ponía mucho cuidado. Tocó la de malas –o la de buenas– que no me casé. Tengo mucha fe en Dios, tuve varias novias, pero no me tocó la suerte. Ni modo, Dios sabe por qué nunca me casé. Dios no lo quiso. Hasta la fecha he vivido feliz”.
Concluye: “Pido a las autoridades que me protejan, que no me desalojen de mi propiedad. Con los papeles que tengo sabemos que todo lo que me están haciendo es un fraude. A la edad que tengo sólo pido vivir en paz. Tarde que temprano llegará la justicia divina”.












