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¿La fiesta en paz?

Celaya: ejemplar mancuerna de autoridades y ciudadanos en favor de la tradición taurina mediante una exposición pictórica y una charla ubicadora

E

n México todavía quedan aficionados pensantes y con iniciativa, capaces de revertir su indignación con actos un poco más imaginativos que solicitar la expulsión de extranjeros protectores de mascotas, en vez de llamar a cuentas al alcalde panista de Querétaro ante la antojadiza prohibición de la corrida en Juriquilla.

Donaciano R. Botello, fino fotógrafo oriundo de Pátzcuaro y avecindado hace décadas en Celaya, es uno de estos aficionados propositivos que llevan a cabo acciones en favor de la causa que quieren defender. Como artista que es sabe que el arte se nutre de las artes, así que en vez de inundar el amplio salón de su galería con algunas de sus extraordinarias imágenes –en el centro de la suerte y en el foco de la lente–, ha dado cabida a la obra de magníficos pintores, conocidos y no, fotografías de época, esculturas, retratos, bocetos, acuarelas, carteles, cabezas de toro, ternos y un capote de paseo con finísimo bordado que perteneciera al maestro Rodolfo Gaona, un mestizo universal, como tantos otros buenos toreros nuestros que supieron ser aclamados en España sin sentirse indios conquistados sino mexicanos conquistadores de un arte.

En la mejor tradición del coleccionismo privado, el valioso acervo de Botello refleja su disciplinada sensibilidad y su minucioso amor por una fiesta de toros cuyos adinerados promotores y autoridades poco cuidadosas amenazan con reducirla, ahora sí, a nostálgica pieza de museo, por lo que el hombre no dudó en recurrir a unas autoridades poseedoras de auténtico espíritu de servicio, genuina convicción democrática y madura pluralidad ideológica: la maestra Aleida Isabel Ocampo Jiménez, directora del Instituto de Arte y Cultura de Celaya, y desde luego el presidente municipal Juan Miguel Ramírez Sánchez, catedrático universitario de sólida formación y amplia experiencia.

Apoyado por ambos y sin melindres de ninguna índole, Donaciano (del nombre latino Donatianus, que significa “regalo”, con connotaciones de honor y autoestima, encarna un atributo personal y refleja también valores sostenidos por la comunidad) ha facilitado valiosas piezas de su colección para llevar a cabo una exposición con obras de grandes pintores de México y una charla-conversatorio con el mismísimo Páez, al que hace tiempo no invitan ni sus acreedores, el próximo sábado 14 de febrero a las cinco de la tarde en la Casa de la Cultura de Celaya.

“Los del poder se mueven mal, los antis algo y los taurinos nada. ¿Te imaginas a los aficionados del país bloqueando casetas de peaje por las prohibiciones?”, se arranca Botello en charla telefónica. “Para esta exposición me anima el deseo de compartir el arte y la cultura cosechadas a lo largo de mi trayectoria como fotógrafo taurino. Estarán obras de la mayoría de los mejores pintores del país, cuya aportación plástica no se ha sabido continuar con la misma fuerza. Flores, Navarrete, Reynaldo Torres, David Cárdenas, Carreño, Ximénez, Alfredo Alonso, Juan Antonio Ruiz y Gerardo Jamaica, un magnífico artista celayense recientemente fallecido”.

“¿Puede reverdecer laureles nuestra fiesta de toros?”, se pregunta Botello y responde: “Pues desechando esa modernidad que debilita y enajena, recuperando el espíritu del toreo, es decir, el riesgo, el esfuerzo y el compromiso de todos, no nomás de los modestos. Empresarios y ganaderos también se derrotan fácilmente. Y claro, con eventos como este del próximo sábado, sin precedente en el país, pues conjunta los esfuerzos de algunos taurinos propositivos con la disposición de las autoridades a incorporar a la ciudadanía a algo que es parte esencial de la cultura de México. Ojalá otros municipios y estados tomen nota de esta ejemplar apuesta colectiva para pensar y actuar con responsabilidad moral, no sólo con preferencias”, remata Donaciano.