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Mozart camina en belleza
 
Periódico La Jornada
Sábado 7 de febrero de 2026, p. a12

Hace unos días se cumplieron 270 años del nacimiento de Volfi Mozart y como es efeméride redonda, amerita continuar con los festejos.

Uno de los estudios más recientes sobre este músico austriaco es el monumental libro de 810 páginas escrito por el gran musicólogo estadunidense Jan Swafford, de quien en su oportunidad reseñamos su extraordinaria biografía de Beethoven, que consta de mil 445 páginas.

En ambas biografías escritas por Swafford, la de Beethoven y la de Mozart, encontramos novedades, originalidad, frescura, maneras diferentes de escribir sobre música, al contrario de la tradición añeja de edulcorar o bien dramatizar la vida de los músicos.

El propio autor ironiza en sus primeras páginas, cuando refiere su ejercicio de investigación y escritura sobre la vida y obra de Beethoven, personaje intenso, dramático, extremo y sonríe Swafford frente al regocijo de biógrafos engolosinados en la penuria del protagonista.

Pero en el caso de Mozart, nos guiña Jan Swafford, el dilema es: ¿cómo escribir sobre un hombre feliz?

Ese es el gran acierto, entre muchos, del más reciente estudio concentrado en el compositor austriaco. Se aleja saludablemente de los lugares comunes que asesta la mayoría de las biografías existentes: niño prodigio, joven sufriente, autor de su propio Requiem, entre otras linduras.

El título de este glorioso libro es hermoso: The Reign of Love. El reino del amor.

Procede con el mismo recurso didáctico que utilizó en su tratado sobre Beethoven, donde el autor nos pide en los primeros párrafos que dirijamos nuestra mirada al último capítulo, el Apéndice, titulado “Las formas musicales en Beethoven”, con el propósito de concentrarnos en la música y no en las anécdotas, como es la usanza socorrida por biógrafos digamos tradicionales.

En el libro The Reign of Love, Jan Swafford nos pide irnos al último capítulo, el Appendix: Musical Forms in Mozart’s Time (este libro, hasta el momento, sólo se consigue en inglés).

De la lectura del Appendix: Musical Forms in Mozart’s Time, refrendamos que la forma Sonata fue la matriz del periodo Clásico “porque es un medio exahustivo y flexible para organizar largas ideas o bosquejos y contrastar materiales diversos”.

También reinaron otras formas: la sonda rondó, los minuetos, el formato “tema y variaciones” y los procedimientos contrapuntísticos; el contrapunto en sí mismo; y las estructuras denominadas fuga y canon.

En ambos casos, la lectura de los datos biográficos de Beethoven y de Mozart adquieren verosimilitud. El proceder de Swafford es claro: “soy compositor y por eso escribo de los músicos que investigo, desde el punto de vista de un compositor y nunca abandono la condición del personaje en cuestión: estamos hablando, todo el tiempo, de un compositor”.

Menciono algunos ejemplos: Mozart tenía ojos azules, marcas de viruela en el rostro, estuvo a punto de morir muchas veces en su infancia y logró llegar al promedio de edad de su época, 35 años. A esa edad moría la gente, si es que libraban, como el caso de Mozart, salvar la vida de las enfermedades que acechaban a los bebés y a los niños, las plagas y las epidemias en una era en que no existían los antibióticos.

En el Disquero llamamos Volfi a nuestro compositor favorito a partir del diminutivo que el cineasta Milos Forman le atribuye en el filme Amadeus, porque así le decía de cariño su esposa: Wolfi, y como la dobleú alemana suena como V en español, así se queda: Volfi, no Guolfi.

En el libro de Swafford encontramos como diminutivo dominante Wolfgangerl, teniendo en cuenta que en alemán la terminación erl determina diminutivo, como es el caso de Nannerl, como llamaban en la familia a su hermana, Maria Anna.

Otros diminutivos que aplicaban a Volfi: Wolferl, Wolf, Wolfganger. Además, de que el sentido literal de su nombre, Wolfgang, es: el que sigue el camino del lobo. Así como su segundo nombre, Amadeus, significa: amado de Dios.

Nannerl fue la primera influencia significativa para Wolfgang, como pianista y como pensadora de sonidos.

El padre de ambos, Leopold, entregó a Nannerl una libreta donde él depositaba piezas suyas y de otros autores para que ella practicara su arte interpretativo. La Nannerl Notebook, la libreta de Maria Anna, fue la primera fuente nutricia de Wolfangus, quien memorizaba todas y cada una de las piezas ahí contenidas y las reproducía mentalmente.

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▲ Portada de The Reign of Love, biografía de Wolfgang Amadeus Mozart escrita por Jan Swafford

Eso obedecía, nos explica en el libro Nannerl, a que Volfi poseía oído absoluto, cualidad con la que nacen unos cuantos en el mundo y les permite recordar todas y cada una de las notas que escuchan y poder reproducirlas mentalmente o transcribirlas, tal y como lo hizo Mozart.

Fue así como escribió su primera obra, en El cuaderno de Nannerl, según escribió ahí mismo el orgulloso padre, Leopold: “This piece was learned by Wolfgangerl on 24 january 1761, 3 days before his 5th birthday, between 9 and 9:30 in the evening. Two days later, the child learned a minuet and trio, likewise in half hour. The boy began to sock up piece after piece from his sister’s notebook, tu fill up with music like a sponge”.

Mozart pasó prácticamente toda su infancia viajando, en giras extenuantes por Europa y en condiciones climatológicas deplorables, en carruajes desvencijados, durmiendo sobre pacas de paja en graneros, comiendo mal y fue así como contrajo muchas enfermedades que lo tuvieron al borde de la muerte. Una de esas enfermedades rebotarían cuando cumplió 35 años.

Todo el libro de Jan Swafford sobre Mozart es entrañable, abrasador, apasionante. El pasaje que más me estremeció fue el siguiente:

“When Mozart died, having just written the magic and incomparable Zauberflöte, he was imaging an opera based on Shakespeare’s The Tempest. It makes you weep to think of it.”

Y en efecto, me hizo llorar tan sólo pensarlo. Tener reunidos a mi compositor favorito y a mi compositor favorito: William Shakespeare y Wolfgang Amadeus Mozart. Helas!

Aciertos de Swafford: contextualizar la obra, vida y pensamiento de Mozart en la era de la Ilustración, destacar sus ocupaciones favoritas y habilidad mayor aún que la de componer música: bailar. Era un bailarín fuera de serie.

Comparto con Jan Swafford el amor y preferencia por el Concierto 21 de Volfi, cuyo análisis permite al biógrafo condensar así la naturaleza íntima de su libro de 810 páginas:

Contrario a los afanes de otros biógrafos que quieren encontrar a Mozart en obras supuestamente oscuras y hacer a un lado las páginas soleadas y plenas de sonrisas, “ningún otro artista imprimió en su música tanto placer, tan profundamente liberado, sensual. Impregnado en su placer de bailarín, el movimiento intermedio es la esencia del Concierto 21, un objeto de encantamiento y veneración. La música es lánguida, singular como lo es toda su música nocturna. Los violines cantan una melodía suspendida en el aire que embelesa por su belleza que se columpia entre el placer y la intensidad, como la esencia misma del amor. Mozart estaba enamorado del amor”.

En ese segundo movimiento, Andante, del Concierto 21, “se destila sexualidad, deseo, caricias, pócima que cura el dolor, efectos voluptuosos, la dulce unión de lo físico y lo espiritual”.

Dejo la palabra a Jan Swafford:

Mozart stands as a rebuke to defining beauty, asking us to imbibe it as we imbibe the breathe of a lover. We say of a lover that they walk in beauty. In these territories of his art Mozart walks in beauty, and he is the generous lover of everyone who knows him”.

El término he walks in beauty es un juego de palabras con el poema de Lord Byron “She walks in beauty” (she walks in beauty / like the night / of cloudless climes and starry skies) y también es un principio de la filosofía navajo, cuyo significado es: vivir en equilibrio, armonía y paz. Conducirse con bondad y encontrar la belleza en el entorno y en las acciones diarias. Tal cual es la música de Mozart.

He aquí a un biógrafo verdadero. He aquí al verdadero Mozart. He aquí el reino del amor. He aquí mis lágrimas de emoción.

@PabloEspinosaB

disquerolajornada@gmail.com