Opinión
Ver día anteriorMartes 3 de febrero de 2026Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
 
Ciudad perdida

La firmeza de la secretaria de Gobernación // Un mensaje admonitorio // Deslealtades y traiciones

L

a decisión se tomó días antes de su anuncio bajo un esquema de negociación en el que Morena no pusiera en peligro la “mayoría” en el Senado y Adán Augusto no perdiera el fuero, pero de que se tenía que ir, se tenía que ir.

Todo dependía del cómo de su salida. Se trataba de que dejara la Jucopo del Senado, pero no de tirarlo a los lobos que están esperando para, en cuanto caiga, destazarlo, ni de poner en peligro la reforma política que viene.

Por eso el discurso de la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, cobra importancia si se le mira de fondo.

Convertida en una política de mensajes profundos y tiros certeros, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, lanzó el fin de semana pasado un discurso que más que un llamado a la lealtad, como se interpretó en diferentes espacios, debería entenderse como una advertencia a la traición.

Y es que frente a la inminente reforma política que ya está en puerta, muchas son las tentaciones para el chantaje, por ejemplo de quienes saben que ya no tienen cabida en Morena ni en el gobierno federal, pero se aferran a las posibilidades que les dan las matemáticas políticas y que les permiten poner precios muy altos a sus “lealtades”.

Pero no es todo: la secretaria también se hizo cargo de disipar dudas y explicó que la reforma política, que se convertirá, o ya lo es, sea buena o mala, en motivo de las críticas de muchos, establecerá diferencias porque, dijo: “no se trata de una reforma de escritorio, sino de un requerimiento ciudadano que ya no podía esperar”.

Entonces, la reforma no se trata de una simple reducción en los dineros que se otorgan a los partidos, que por cierto son muchos y han servido para prostituir a los organismos políticos, sino de entender que el exceso de recursos que dilapida la “clase política”, junto a los escándalos continuos en las cámaras, por ejemplo, han hecho que se pierda la confianza en esos que se dicen son sus representantes.

Entonces, por más que se entienda y no le convenga a los partidos, a todos, la reducción de prerrogativas que otorga la ley que se aprobó durante la negra noche del neoliberalismo va. El divorcio entre la gente y los diputados o senadores es evidente.

Más que en el PT, algunos militantes del Verde han elevado el precio de su voto y amenazan con romper la mayoría calificada, cosa que la misma secretaria de Gobernación debe tener en cuenta porque es costumbre de los verdes defender el negocio, no el quehacer político. Pero esas posturas no asustan a la secretaria Rosa Icela, que con tranquilidad advierte que la reforma política va, aún bajo esas amenazas.

Por eso es que hay quien dice que “algo” le brincó a la secretaria de Gobernación, que advirtió que no hay lugar para las traiciones. ¿Será que olió deslealtades también dentro de Morena? El PT y el Verde sí apoyarán la reforma. Sería un suicidio que jugaran a las contras, pero dentro de Morena sí hay a quienes no les parece la reforma.

Los que han vivido del chantaje político hoy en la Cámara de Diputados, ayer en la de Senadores, saben que se les acabó el tiempo y eso los hace mucho más peligrosos porque son capaces de vender la reforma sin miramiento alguno, por eso la importancia de lo dicho por la secretaria.

Así que dentro de la alianza debe quedar en claro los conceptos que manejó la secretaria. El PT y el Verde han firmado ya el acuerdo que les dará vida hasta el 27 –la reforma va implícita–, así que, se interprete como se interprete, Rosa Icela dio el banderazo de salida a un año en el que el juego político dictará una parte importante del futuro del país.

De pasadita

Algo debe hacerse, y de inmediato, para frenar la inseguridad en nuestra ciudad. Los atracos, la extorsión, la violencia, la percepción de riesgo van en aumento aún en contra de lo que expresan las cifras oficiales, sobre todo en ciertas colonias, como la Condesa o la Roma, hoy muy habitadas por extranjeros. Algo tiene que hacerse ya.