Soberanía
ivimos con ideas del pasado que no corresponden al presente. Una de ellas es la de la soberanía. Hasta hace poco, nos podíamos envolver en la bandera nacional para lanzarnos al aire desde el Castillo de Chapultepec. Pero ahora, la interdependencia con el resto del mundo acota la toma de decisiones en forma autónoma.
En teoría, la autoridad nacional defiende la soberanía frente a cualquier otra nación; pero en los hechos, si algún país se enfrenta a una gran potencia o a empresas globales corre el peligro de quedar aislado o de que atenten contra los intereses del grupo en el poder, como sucedió recientemente en Venezuela. En estas condiciones, son pocas las naciones que tienen la capacidad económica y política de ser independientes.
Después de la Segunda Guerra Mundial se desarrollaron grandes instituciones supranacionales como la ONU, la OEA o la OTAN para defender a los países miembros de cualquier agresión. Sin embargo, ahora estas organizaciones no funcionan adecuadamente. Además, países independientes, como los de Europa occidental, se integraron para ser más eficientes y poderosos, al defender su economía, sus finanzas, sus empresas e incluso su política como si conformaran un solo país. Así se permite el paso libre y el trabajo de cualquier miembro de un país en otro, se maneja una moneda común o se intercambian mercancías entre todos sin restricción alguna.
En el caso de México, tenemos un acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá bajo el cual cedemos parte de nuestra autonomía, al seguir reglas supranacionales. Lo mismo sucede en otros casos de Asia o Europa del Este que defienden acuerdos de apoyo económico, militar o político.
No sólo es un tema que implica a los gobiernos, sino también a las empresas. Cada vez hay más firmas transnacionales que se encuentran por encima de las regulaciones de los países donde operan. En el caso de las firmas de Internet, de redes sociales o incluso de energía hay una interacción donde ejercen un derecho supranacional.
Ahora la situación se complica con algunas potencias que condicionan sus alianzas a que los socios cierren sus fronteras a otras naciones. El mundo cambió de la apertura global a las alianzas regionales y en esta nueva realidad el concepto de soberanía nacional pasa a un segundo plano.












