En la franja, 20 mil enfermos requieren atención urgente
Martes 3 de febrero de 2026, p. 24
Rafah. Los primeros palestinos heridos y enfermos comenzaron a cruzar hacia Egipto ayer, después de que Israel permitió una apertura limitada del cruce de Rafah, un paso que da esperanza a miles de personas que quieren salir de la franja de Gaza.
Los pacientes, enfermos o heridos de guerra, salieron en tres ambulancias y fueron “examinados de inmediato para determinar a qué hospital serían trasladados”, indicó a Afp un alto cargo del ministerio de Salud egipcio.
“Estamos muy contentos de que se haya abierto el paso fronterizo, pero también tenemos miedo y esperamos poder volver a casa, a Gaza”, declaró Hala Abu Mustafa, quien acompaña a su hijo herido para que reciba tratamiento.
El cruce, cerrado desde 2024 –única salida de la franja que no atraviesa Israel– reabrió en ambas direcciones para los habitantes, quienes podrán pasar la frontera bajo condiciones muy estrictas.
Para Alí Shaath, el jefe del comité palestino que se encargará de la administración de la franja de Gaza durante la transición, declaró que “no es sólo una medida administrativa, sino que marca el inicio de un largo proceso destinado a restablecer lo que se ha roto y a abrir una verdadera ventana de esperanza”.
Este ente de gobierno transicional fue creado como parte del plan impuesto por el presidente estadunidense, Donald Trump, para poner fin a dos años de guerra entre Israel y Hamas, conflicto que estalló tras el ataque de los milicianos islamitas en territorio israelí el 7 de octubre de 2023, con saldo de mil 200 muertos, al que Tel Aviv reviró con intensos bombardeos que han dejado más de 70 mil palestinos asesinados.
Este plan estadunidense permitió el alto el fuego que rige desde el 10 de octubre del año pasado, pero las hostilidades continúan y el sábado los bombardeos israelíes causaron decenas de muertos, según la Defensa Civil de Gaza. El ejército israelí afirma haber atacado a combatientes palestinos que salían de un túnel en Rafah.
Funcionarios egipcios anunciaron que 150 personas podrían salir de Gaza ayer y otras 50 entrar.
Mahmud, un palestino de 38 años que padece leucemia, fue uno de los primeros en obtener permiso para recibir tratamiento en Egipto.
“En Gaza no hay atención, no hay vida”. Dice sentirse “muy feliz de recibir por fin el tratamiento”, pero triste al tener que dejar a sus seres queridos en Gaza, donde “la situación es catastrófica”.
Para otros, que se fueron a Egipto antes del cierre de la frontera, esta reapertura significa el regreso a Gaza. “Mi madre terminó su tratamiento y esperamos que regrese de Egipto. Para mí, es un día de alegría. Voy a abrazar a mi madre”, dice Abdel Rahim Mohamed, un hombre de 30 años que vive en Jan Younis, en el sur de Gaza.
El director del principal hospital en la franja, Al Shifa, Mohamed Abu Salmiya, calcula que actualmente hay en el territorio “20 mil pacientes, incluidos 4 mil 500 niños, que necesitan atención urgente”.
Las autoridades israelíes condicionaron los cruces a la obtención de “una autorización de seguridad previa”, en coordinación con Egipto y bajo la supervisión de la misión europea en Rafah.
Los palestinos que deseen regresar a Gaza podrán llevar una cantidad limitada de equipaje, sin objetos metálicos ni electrónicos, y con cantidades limitadas de medicamentos, según la embajada palestina en El Cairo.
En otro asunto, un informe de gobernación de Jerusalén documentó violaciones sistemáticas de la ocupación israelí en la provincia durante enero. Las más destacadas fueron la escalada de ataques a la mezquita de Al Aqsa por unos 4 mil 400 colonos judíos, a lo que siguieron continuas operaciones de demolición y allanamiento de terrenos, heridos entre la población civil, detenciones arbitrarias, penas de prisión, órdenes de arresto domiciliario, destierros y el avance de los planes de asentamiento colonial.












