Lunes 2 de febrero de 2026, p. 19
Tras meses constantes de expansión, los bancos ponen fin a la fuerte colocación de tarjetas de crédito. Una depuración de plásticos que no se usan y mayor cautela de estos intermediarios resultó que, entre octubre y noviembre, se cancelaran más de 2 millones de plásticos.
En octubre, los bancos reportaron el récord tarjetas de crédito en circulación, con 40 millones 368 mil 808; para noviembre, la cifra disminuyó a 38 millones 22 mil 468, una desaparición de 2 millones 346 mil 340 plásticos, de acuerdo con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).
Aunque en mayo del año pasado, indican los datos oficiales, ya se había presentado una alta cancelación de tarjetas de crédito –con poco más de 700 mil—, no ocurría una tan masiva desde diciembre de 2017, cuando se cancelaron poco más de 2.4 millones.
Para la banca, las tarjetas de crédito no sólo representan ingresos por intereses y comisiones, sino también una relación constante con el cliente, basada en el consumo y la confianza, con la que se paga desde la despensa hasta emergencias. Por eso, más que un simple plástico, las tarjetas se han convertido en uno de los principales engranajes que sostienen la operación y el crecimiento del sistema bancario.
De hecho, el negocio de las tarjetas de crédito figura como aquel que tiene mayor relevancia en la cartera de préstamos destinados al consumo de las familias, al concentrar 37 por ciento de esos financiamientos, o el equivalente a 4 de cada 10 pesos, según la información oficial.
Ni siquiera en la pandemia de covid-19 los bancos o los usuarios de estas instituciones cancelaron tal cantidad de tarjetas. En ese periodo de la crisis sanitaria y económica, se suspendieron 700 mil plásticos, informó la CNBV.












