Jueves 29 de enero de 2026, p. 9
Fuck you: el último show es un documental a una sola cámara del grupo argentino Sumo, con el calvo cantante Luca Prodan (1953-1987) al frente. Una figura extraña para el rock local, Luca fue un italiano que vivió en Londres y escapó hacia las sierras de Córdoba buscando recuperarse de su adicción a la heroína. Fue un gran divulgador de músicas poco difundidas, desde el reggae al punk y muchas más formaron parte de la colección de discos que lo acompañó por su periplo sudamericano.
Este registro final de Sumo, dirigido por José Luis García, lo muestra en 1987, en la previa de un concierto en el estadio de Obras Sanitarias, templo roquero de Buenos Aires, con una capacidad para 7 mil personas, un camino que el grupo realizó antro por antro, mostrando esa música nueva en un contexto económico adverso. El documental se encuentra disponible en YouTube, fue subido por usuarios de la plataforma en el pasado aniversario de la muerte de Prodan, el 22 de diciembre.
Luca paseó su curiosidad por la capital de Inglaterra durante los años previos a la explosión punk de 1977. Antes migró de su Roma natal a un colegio británico pupilo, donde en vez de ser contenido por la rectitud victoriana, terminó por desatarse la rebeldía que ya lo había eyectado del hogar familiar. Durante su tiempo en este colegio, Prodan golpeó a un alumno con título real, el príncipe Carlos.
Uno de sus trabajos luego de fugarse de la escolaridad pupila, fue en la enorme tienda de discos Virgin, vidriera londinense del sello del mismo nombre. Allí, Luca consiguió muchos discos, ya que la tienda concentraba información de diferentes lugares del mundo.
En Argentina había un retraso en las novedades discográficas, producto de varios factores: un precio elevado de los discos importados y cierta escasez para difundir música poco convencional en la radio y otros medios. La guerra entre Argentina e Inglaterra generó la prohibición de la música en inglés en las radios, beneficiando a una generación de músicos argentinos ya consolidados, pertenecientes a la era anterior, asociada al jipismo. En cambio, Prodan cantaba en inglés y la primera formación de Sumo tuvo a la notable baterista de Manchester, Stephanie Nutall.
En sus elepés, Sumo reflejó el espíritu lúdico de Prodan, los músicos eran formados por el pelado, iniciados en formas de tocar que no se enseñaban en los conservatorios de música. Sumo era un vistazo a un panorama musical difícil de acceder, cuya singularidad pasó por el filtro de ese italiano díscolo, con capacidad para bucear entre diferentes estilos.
Con ese bagaje de conciertos de bares más que de estadios, la llegada de Luca Prodan a Argentina significó la consolidación de un nuevo arquetipo roquero, un ídolo descontracturado que se movía por las calles y en la medida que pudo, entre el público. En la previa del espectáculo documentado en Fuck You: el último show, Luca cuenta: “A mí me gustaría estar ahí afuera con un montón de gente que conozco, pero me sacan la ropa”. Prodan encontraba al folklore argentino y al tango más genuino que propuestas como la de Soda Stereo.
El documental muestra el tedio y la diversión en los camerinos, y a un público que encontró en los conciertos de Sumo un escape de una democracia poblada de policía de la dictadura militar. Para 1987 Sumo tenía un equilibrio entre una banda ultraprofesional y la falta de solemnidad que marcó un quiebre en el rock argentino. Fuck you: el último show, no cuenta la historia del grupo ni el periplo de su cantante, sino que es un registro audiovisual de una época y un lugar en el que aún no abundaban las cámaras vhs.
Luego de su muerte autoprofetizada, la influencia de Prodan tomó un par de años en diseminarse en expresiones opuestas, todos los músicos encontraron en Luca una justificación para existir, pero tomaron diferentes aspectos: los roqueros barriales, equivalentes argentos de los urbanos, se vieron habilitados por el hecho de que el pelado coexistió con su público en los subterráneos. En cambio, los que se atrevieron a estilos diferentes vieron en Prodan el atrevimiento necesario y la señal para hacer la música que querían sin medir las consecuencias.












