La verdad
omo cualquier conocimiento humano, la verdad es algo relativo. Sólo los creyentes en un “Dios verdadero” saben que ésa es una verdad absoluta y, por tanto, no está a discusión.
En todos los ámbitos del intelecto creemos que lo que uno piensa es verdad y se descalifica al que tiene un criterio distinto. Incluso en la ciencia, se cree, casi como un acto de fe, que el “método científico” nos lleva a un conocimiento correcto sobre la materia o la sociedad. Pero el continuo avance científico y tecnológico muestra que lo verdadero de una época se supera con los años. Las teorías y los criterios cambian con el tiempo.
Ahora, con la inteligencia artificial, la verdad puede ser lo que uno quiera. Si se cree en algo, por ejemplo en el diablo o en un político carismático, la red refuerza nuestra visión del mundo y del más allá. Mediante esta herramienta se recibe información y se interactúa con los que tienen creencias semejantes. Además, por medio de chatbots, se puede expresar lo que uno piensa e incorporar imágenes que refuerzan esa visión del mundo, demostrando que ese conocimiento es real y, por tanto, verdadero.
La Inteligencia Artificial cambia nuestras vidas en dos sentidos: primero, con el ahorro de tiempo para encontrar lo que buscamos; es decir, se trata de un aumento de nuestra productividad. El segundo y quizá más importante es la consolidación de nuestras creencias con información apabullante que no deja lugar a dudas de que nuestra visión del mundo es la correcta.
El gran problema es que en lugar de generarse un diálogo con los que tienen un criterio diferente se divide la sociedad en pensamientos cerrados y absolutos. El pensamiento tribal se fortalece y se enfrenta a los que no tienen las mismas creencias.
A nivel político el diálogo entre corrientes distintas se pierde y las personas tienden a irse a los extremos; es decir, se radicalizan para un lado o para el otro. Los criterios de izquierda y derecha, de buenos y malos, de ricos y pobres se polarizan y el diálogo se acaba.
Es por ello que ahora se generan sociedades enfrentadas, en las que ya no hay posibilidad de diálogo entre corrientes opuestas. Así es como se desarrollan los totalitarismos.












