Martes 27 de enero de 2026, p. 24
Madrid. Los gobiernos de España y Nicaragua recrudecieron la crisis diplomática en la que están inmersos desde hace varios años, a raíz del destierro y persecución de opositores al gobierno de Daniel Ortega. Ambos países expulsaron de sus respectivos territorios al embajador y a otros miembros de las delegaciones.
El origen de este nuevo enfrentamiento fue la expulsión del país centroamericano el sábado pasado del embajador español Sergio Farré Salvá, su número dos, Miguel Mahiques Núñez, y otros cinco ciudadanos más que realizaban tareas de cooperación.
En respuesta, el gobierno español actuó “en estricta reciprocidad” y ordenó la expulsión inmediata del embajador nicaragüense, Mauricio Carlo Gelli, y de su número dos en la legación.
El gobierno de Madrid advirtió que “seguirá trabajando por tener las mejores relaciones con el pueblo hermano de Nicaragua”.
En agosto de 2021, el gobierno español llamó a consultas a su embajadora en Managua, María del Mar Fernández-Palacios, luego que Nicaragua denunció injerencia de España en la política interna del país centroamericano.
Después, Ortega no autorizó el regreso de la embajadora en 2022, y retiró a su embajador. Finalmente, en julio de ese año, Madrid envió una nueva embajadora, Pilar María Terrén, que se acreditó en febrero de 2023. Pero desde Managua se vió con recelo el asilo otorgado a los escritores Sergio Ramírez y Gioconda Belli.












