Domingo 25 de enero de 2026, p. 6
En México, existe una distribución inequitativa de espacios públicos destinados a recreación y actividad física, plantea el doctor Mauricio Hernández, del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo Equitativo (Equide) de la Universidad Iberoamericana (Ibero).
El experto detalla a La Jornada que mientras en zonas (área geoestadística básica) de baja marginación existe alta densidad de espacios para ejercitarse –en promedio 308 mil metros cuadrados de espacio público–, en las de alta marginación ocurre lo contrario, pues la disponibilidad es de apenas 254 metros cuadrados en promedio.
Subraya que es posible reconvertir las ciudades, tal y como ha ocurrido en Europa. Prueba de ello son Ámsterdam, París y varias ciudades de Alemania, en las que hace algunas décadas no contaban con esos espacios, pero ahora sí.
En el estudio análisis espacial de las brechas en la disponibilidad de espacios públicos para la actividad física y su relación con la marginación social en zonas urbanas de México, elaborado por Hernández, Mariana Ramos y Mónica Ancira, del Observatorio Materno Infantil y Moisés Reyes, del Departamento de Salud de la misma casa de estudios en alianza con el doctor Luis Ortiz Hernández, de la UAM, los expertos proponen avanzar en la justicia espacial y salud urbana.
El documento indica que la evidencia científica ha constatado que realizar actividad física mejora el estado emocional al disminuir ansiedad, depresión, estrés y favorece habilidades cognitivas e intelectuales, por lo que es fundamental que en todas las zonas de las ciudades existan lugares de esparcimiento.
En México 82.1 por ciento de la población vive en zonas urbanas. Actualmente, la mayor concentración se da en Ciudad de México, así como Monterrey y Guadalajara, que albergan 17, 4.2 y 4.1 por ciento de la población nacional, respectivamente.
Ante ello, Hernández agrega que en las últimas décadas, la población de la capital del país creció alrededor de 150 por ciento, la de Guadalajara en torno a 200 y la de Monterrey superó los 300 puntos porcentuales.
Sostiene que para para alinear la planeación urbana con la salud pública y promover procesos participativos con las comunidades, se requiere no sólo de recursos, sino también de voluntad política.
En el país ya se ha avanzado en tener más espacios urbanos amigables con estas demandas con la construcción de ciclovías, más parques o espacios deportivos. No obstante, aún prevalecen diferencias notables entre las zonas de mayor nivel socioeconómico y las de alta marginación.
El estudio añade que, si bien, la investigación sobre áreas verdes urbanas ha crecido en países como Estados Unidos, Canadá, Dinamarca o Australia, la evidencia en América Latina sigue siendo limitada.












